Cigarrillos electrónicos en duda
En Europa los cigarros electrónicos son considerados tratamientos médicos. BLOOMBERG/LAREPUBLICA.
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Cigarrillos electrónicos en duda

Cuando los fumadores pensaban que ya no había problema en volver a inhalar, un debate sobre la seguridad de los cigarrillos electrónicos amenaza con dejarlos sin nicotina.

Carentes de humo y olor, los cigarrillos electrónicos se popularizan en Europa y los Estados Unidos se los considera menos nocivos que los verdaderos porque no contienen alquitrán, arsénico ni otros elementos cancerígenos tóxicos.

Pero una decisión del gobierno británico de tratar los tubos de acero como un medicamento, así como un plan francés de prohibirlos de lugares públicos, plantean preguntas respecto de qué riesgos conllevan para la salud.

Los cigarrillos electrónicos, que están en el mercado de Europa y los Estados Unidos desde 2006, son elementos a batería que proporcionan nicotina vaporizada y se encienden cuando se los fuma.

Hay casos de cigarrillos defectuosos que explotan y provocan quemaduras faciales de segundo grado, dijeron organismos reguladores de salud británicos esta semana.

Por otra parte, como los cigarrillos electrónicos dan a los usuarios una dosis de nicotina, crece el temor a que puedan volverse adictivos.

“Los controles actuales se centran en la seguridad eléctrica y de la batería, pero no en qué contiene el producto y cómo se lo ingiere”, indicó Jeremy Mean,  funcionario de manejo del riesgo del organismo regulador de medicamentos de Gran Bretaña.

Se trata de un llamado de atención para el mercado de cigarrillos electrónicos, que aún es pequeño pero crece con rapidez. El sector se acercará a los $2 millones de ventas para fines de 2013 y podría superar los $10 millones en 2017, según Bonnie Herzog,  analista de Wells Fargo Co. En Nueva York.

A medida que fabricantes y compañías tabacaleras redoblan su publicidad de cigarrillos electrónicos en los Estados Unidos y éstos ganan popularidad a ambos lados del Atlántico, la principal preocupación de los funcionarios de salud de Francia y Gran Bretaña es algo que hasta ahora no está demostrado, que los cigarrillos electrónicos podrían llevar a los usuarios a adoptar los verdaderos.

“Deben convertirse en una ayuda para dejar de fumar, no en una herramienta para aumentar la cantidad de fumadores”, explicó Jean-Louis Touraine,  legislador socialista.

En  Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicinas  propone una regulación que extienda su autoridad sobre los cigarrillos electrónicos, los organismos reguladores de Europa trabajan más rápido y es probable que la decisión de Gran Bretaña sirva como modelo para una reglamentación.

Bloomberg


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