Alberto Cañas

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Miércoles 7 Agosto, 2013

Por alguna razón que no alcanzo a explicarme, creo que el panorama eleccionario para el año que viene es el mejor que hemos tenido en muchos cuatrienios


Chisporroteos

Dije en una de mis columnas anteriores, que un dato que me da lugar a ser más optimista respecto a la elección del 2014 de lo que fui en las anteriores, es que ninguno de los candidatos viables es diputado. No es suficiente, pero algo es algo. O sea que podemos confiar en que el próximo presidente de esta República no será uno de los diputados actuales, motivo de respiro o de alivio.

Por otra parte, la información que publica la prensa sobre las actividades de los tres candidatos aparentemente viables los muestra trabajando en serio, como los candidatos de antaño.

Tal vez se ha hecho posible que las campañas presidenciales sean más serias, menos estrafalarias y con una disposición mejor de los candidatos de hablar en serio. Y por lo menos de hablar, ya que ha habido candidatos como don Oscar Arias, que jamás pronunciaron una palabra ni participaron en un debate, ni se enfrentaron a nadie con una extraña política de silencio, que nos debió haber alertado sobre lo que se nos venía. Firmemente espero que él haya sido el último de los candidatos silenciosos, así como el Dr. Calderón Guardia fue el primero.

No se pide de un candidato una lista de todas las cosas que pretende o se propone hacer si lo eligen. Pero sí que exprese con claridad desde qué posición ideológica filosófica va a gobernar, que es una cosa que la mayoría de nuestros gobernantes reconocen ni amenazándolos con matarlos, han proferido.

Más que anunciar lo que harán o tratarán de hacer, lo que conviene es que digan desde cuál plataforma filosófica van a hacerlo. Así, el votante inteligente sabrá con alguna certeza lo que debe hacer.

Ya uno de los tres candidatos ha anunciado que caerá en la pésima práctica de los nombramientos de pareja conyugales, práctica ridícula y casi cómica que se ha venido poniendo de moda entre los malos gobiernos que hemos tenido últimamente. Espero que los otros dos no hayan caído ya en esa trampa.

Por alguna razón que no alcanzo a explicarme, creo que el panorama eleccionario para el año que viene es el mejor que hemos tenido en muchos cuatrienios. Y que es posible (aunque no sé si probable) que de la elección de febrero (o de una segunda) salga un gobierno como nos lo merecemos y hace tamaño rato que no lo hemos tenido.
 

Alberto F. Cañas