Alberto Cañas

Enviar
Domingo 11 Julio, 2010


CHISPORROTEOS


No hay nada más incoherente que la manera que nuestra prensa tiene de vigilar al Poder Legislativo, informa sobre lo que hace y se pronuncia sobre su funcionamiento.
Desde hacer un escándalo porque los diputados deciden no sesionar durante unos días hasta quejarse de que las leyes no se aprueban con rapidez (aunque a la rapidez se le deben ciertos mamarrachos recientes).
Seamos francos: la Asamblea no camina con la velocidad que la prensa y buena parte (entre la que no figuro) de los ciudadanos querrían, por culpa de los ciudadanos mismos.
Los poderes legislativos que en cualquier parte del mundo funcionan de verdad, están formados por dos partidos fuertes y uno, acaso dos partidos minoritarios que ejercen una vigilancia y un control deseables.
Pero a los ticos les ha dado (los menciono en tercera persona), por votar por una persona para Presidente de la República, y para diputados por un partidito (entre las docenas que aparecen) que si acaso elegirá uno, que llegará a la Asamblea a molestar, a obstaculizar y a chantajear.
Así, la Asamblea se llena de fracciones unipersonales. Para que un proyecto sea aprobado se requiere una mayoría. Y a los últimos gobiernos el pueblo les niega esa mayoría para repartir su voto entre personajes desconocidos, probablemente en protesta por la pésima, risible calidad de los sobradamente conocidos que proponen los partidos tradicionales.
Y por supuesto, los partidillos sin poder se dedican a vender su voto para cada proyecto. A veces, se han dado casos, por dinero. Con frecuencia, por concesiones, partidas o nombramientos. Pero cada proyecto importante hay que tratarlo y negociarlo con una multitud de fracciones unipersonales que sin ninguna posibilidad de hacer avanzar un programa propio, que nunca existe, se dedican tranquilamente a vender el voto cada vez.
Naturalmente, si cada proyecto está sujeto a una negociación (a veces más negocio que negociación), la Asamblea no puede avanzar. También las fracciones gobiernistas han preferido negociar cada vez con los mini partidos y no, como en los países civilizados, con la fracción mayoritaria de la oposición que siendo numerosa no va a pedir gollerías personales.
Francia no funcionó mientras la constitución de DeGaulle no impuso un poder legislativo de pocos partidos. Antes de la segunda guerra el senado francés era casi un chiste por la cantidad de partidos, mientras que el parlamento británico trabajaba en serio, con dos partidos. En Estados Unidos los partidos pequeños tienen opción en los congresos estatales, pero muy poca en el federal y ninguna en el Senado.
Otro día hablaré de mi experiencia de diputado en 1962 y 1994 en relación con este tema. Hoy termino pidiendo que deje la prensa de quejarse de que la Asamblea no camina sin investigar la razón, y dedíquese a convencer a los ciudadanos de que si bien los diputados de minoría son necesarios deben llegar a la curul por el voto de quienes adhieren a su partido y no por el esnobismo irresponsable de quienes votan por un partido para el Poder Ejecutivo y por otro para el Legislativo… y luego se quejan de que éste se atascó. Lo atascaron ellos, y que no se quiten.

Alberto F. Cañas
[email protected]