Alberto Cañas

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Miércoles 27 Enero, 2010


CHISPORROTEOS


En estos días he tenido la satisfacción de leer cómo numerosos ciudadanos se han pronunciado enérgicamente contra la negativa de los bancos nacionales (mediante pretextos válidos o no) a colaborar con la democracia representativa mediante la financiación de los partidos políticos, que ofrecen como garantía bonos del Estado, dando así preferencia a los partidos que reciben contribuciones millonarias de contribuyentes millonarios (algunos, como consta, con seudónimo).

Si la banca nacional no adquiere conciencia de que uno de sus deberes, como banca nacional, es fomentar y favorecer el ejercicio de la democracia de la mejor manera concebible, vamos a tener que propiciar una legislación que la obligue a hacerlo.

Y si en algún momento, uno de los bancos nacionales pierde dinero porque la contribución final del Estado a un determinado partido político que se vino abajo le resultó insuficiente, pues que asuma esa pérdida como resultado de favorecer el ejercicio de la democracia representativa que es la base de nuestra República (¿O no?).

Es público y notorio que de los tres partidos que se están disputando de verdad el triunfo el 7 de febrero, uno carece de grandes contribuyentes (bancarios como los del PLN o seudónimos como los del Movimiento Libertario), y ése ha sido el mayormente perjudicado por la política de la banca nacional.
Puedo decir que, dichosamente, ese partido, el PAC, ha recibido en los últimos días comunicaciones de bancos privados que ofrecen contribuir a reparar el daño de los bancos públicos.

En todo caso, si en la banca nacional ha habido fondos para Alterra, es de elemental justicia que los haya también para los partidos políticos que se fundan y funcionan al abrigo de nuestra Constitución y nuestras leyes. La democracia política, además de garantías, necesita estímulos por parte de las autoridades.

He recibido, enviado por su autor, el libro Las Presidencias del Castillo Azul, de José Manuel Fernández Morales, a quien conocí como diputado del PLN durante el ultimo gobierno de don Pepe, y de quien hace tiempo no sabía. El título del libro cubre la historia de los cuatro gobiernos que en esa casa famosa residieron: los de Alfredo González, Federico Tinoco, Juan Bautista Quirós y Francisco Aguilar Barquero. Me propongo escribir sobre ese libro que me apresuro a calificar de notable, pero antes querría que su autor se comunicara conmigo para que me aclare (o le aclare yo a él) ciertas referencias que tienen que ver con mi familia y que no coinciden con lo que yo sé, aunque muchas otras sí coinciden con lo que para nosotros es la realidad.

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