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Autoridades presumen que son las principales receptoras de metales robados

Chatarreras serán vigiladas de cerca

Pérdidas solo por robo de cable ascienden a unos ¢1.400 millones

Israel Aragón
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El crecimiento del negocio de las chatarreras, receptoras de todo tipo de metales en cualquier presentación, preocupa a las autoridades del Ministerio de Hacienda, pues su crecimiento no se ve todavía reflejado en la recaudación de las arcas de la institución.
Se calcula que solo en San José y sus alrededores existen más de 50 negocios de este tipo.
El crecimiento también se hace manifiesto en las pérdidas de diferentes entidades estatales que han debido reparar o sustituir los objetos metálicos, como tapas de alcantarillas, partes de puentes o cable eléctrico, entre las que se encuentran Acueductos y Alcantarillados, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz y el Instituto Costarricense de Electricidad. Solo en el caso de este último los costos generados por el robo de cable ascienden a ¢1.400 millones.
Parte de la problemática consiste también en que un gran sector de ellos podría estar funcionando de manera informal, además de que existe la presunción de que reciben metal robado.
Por este motivo el Ministerio los convertirá en uno de los principales objetivos de sus operativos de este año, realizados por la oficina de Tributación, Aduanas, la Dirección de Hacienda, la Policía de Control Fiscal, las municipalidades y la Fuerza Pública.
El Gobierno pretende visitar 5 mil locales en todo el país, tomando en cuenta también los comercios de compraventa. Las primeras acciones se realizarán en San José.
“Aunque hemos mejorado la recaudación, es necesario vigilar de cerca los negocios de este tipo, en los que se han detectado anomalías luego de hacer algunas inspecciones de campo”, dijo Jenny Phillips, viceministra de Hacienda.
Es clara la proliferación de este tipo de negocios, adujo la funcionaria quien señaló que se desconoce si todo lo que compran está declarado para efectos de Hacienda, por lo que se está “verificando que todos se encuentren en regla y cerrar aquellos que no lo estén”.
El objetivo es desaparecer los lugares que se conviertan en comercios para que la delincuencia venda objetos robados.
El pasado 17 de abril la Municipalidad de Desamparados, en coordinación con el Organismo de Investigación Judicial, cerraron una chatarrera ubicada en San Rafael Abajo, donde encontraron productos adulterados. Acciones similares se tomaron meses atrás con otras dos chatarreras en Pavas.

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