Caja recuperada, salud en espera
Las finanzas de la Caja mejoran al tiempo que los asegurados engrosan las listas de espera, en algunos casos por falta de equipo, en otras de especialistas. Daniel Araya/La República
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Tuvo excedente de ¢373 mil millones en 2014

Caja recuperada, salud en espera

Finanzas sólidas, pese a caída del 20% en cuotas del Estado

La Caja presentó un excedente de ¢373 mil millones el año anterior, situación muy diferente a la pérdida presentada en 2010, por valor de ¢43 mil millones.
Lejos parecen quedar los tiempos de crisis de la Caja, en que se avizoraba el quiebre y cierre de la institución de salud más grande del país.
Es importante tener en cuenta que no todo el excedente se encuentra disponible, pues pueden registrarse como ingresos servicios ya brindados, pero no cobrados.
En momentos en que se investiga si 140 personas murieron en el Hospital México a la espera de atención médica, surge la pregunta sobre el destino que le otorgarán los directivos de la Caja al dinero en reserva.
El millonario superávit podría ser utilizado para mejorar la infraestructura hospitalaria, comprar equipo, y contratar más especialistas.
Sin embargo, el dinero también podría ser engavetado para situaciones trágicas, como lo sucedido con el terremoto de Nicoya, cuando la Caja debió recurrir a entes financieros externos para costear obras.
Esto sería positivo de cara a los desbarajustes naturales, pero negativo para las necesidades de corto plazo.
El excedente es consecuencia de una mayor facturación por los servicios brindados y un menor crecimiento del gasto.
La reducción en la creación de nuevas plazas, la instauración de una política para ajustar los salarios a la inflación y un menor pago de tiempos extraordinarios dieron resultado.
Casi todas las categorías que generan ingresos de la Caja aumentaron durante 2014, sobre todo los productos por servicios médicos, como el pago del INS a la Caja por atención de accidentes de tránsito y riesgos laborales.
Por su parte, los intereses y multas patronales aumentaron un 9% respecto a 2013.
El año pasado, los ingresos de la Caja alcanzaron los ¢2.100 millones, un 11% más que en 2013, cuando llegó a ¢1.900 millones.
Además, los aportes por cuotas particulares de los asociados, principal fuente de financiamiento, aumentó casi un 10%.
Caso contrario fue el de las cuotas del Estado, que disminuyeron un 20%, pasando de ¢32 mil millones en 2013 a ¢26 mil millones en 2014.
La razón de la disminución se debe a un cambio en la metodología de cálculo de los aportes estatales.
La mejora y crecimiento en las finanzas de la institución parece ser la norma actual, puesto que en 2013, el excedente había sido de ¢254 mil millones.
Mientras tanto, el gasto aumentó un 6%, siendo de ¢1.750 millones el año pasado, cifra menor a la variación de los ingresos.
El rubro de servicios personales, que contempla los salarios y beneficios pagados por la empresa aseguradora, creció un 5,8%.

Lea la entrevista con Gustavo Picado, gerente financiero de la Caja.
 

Javier Adelfang
[email protected]
Colaboró María Siu Lanzas


 

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