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¿Palermo Soho? ¿Little Lima?

Buenos Aires, la nueva Gran Manzana

Astutos agentes de bienes raíces de Argentina, tras la crisis de 2001, encontraron en barrios de Nueva York inspiración para desarrollar su capital

Buenos Aires
EFE

Buenos Aires fue conocida como “la París de Sudamérica” por su parecido arquitectónico con la “ciudad de la luz”, pero últimamente sus barrios han adoptado nuevas denominaciones que le acercan más a Nueva York.
Este fenómeno obedece a la explosión de negocios inmobiliarios en la capital argentina tras la crisis de finales de 2001, cuyos artífices, astutos agentes de bienes raíces, encontraron en barrios de la Gran Manzana nombres perfectos para hacer subir los precios de las propiedades en zonas olvidadas de Buenos Aires.
El tradicional barrio de Palermo, el más extenso de la ciudad (17,4 kilómetros cuadrados), ya había sido por años víctima de una división informal entre el apacible “Palermo Viejo” y el llamado “Palermo Chico”, más moderno.
Pero gracias a la argucia inmobiliaria, el barrio se fraccionó en “Palermo Soho”, distrito mimado por los diseñadores de moda y “Palermo Hollywood”, que aglutina a estudios de cine y televisión.
También está “Palermo Madison”, área de edificios de lujo, y “Palermo Boulevard”, caracterizado por las casas bajas y los talleres para automóviles que los promotores quieren convertir en un polo cultural y gastronómico.
Ya agotado el territorio palermitano, el desarrollo avanza a barrios vecinos, cuya cotización inmobiliaria es sensiblemente menor.
La inmobiliaria Shenk promociona “Palermo Queens”, en realidad parte del barrio de Villa Crespo, cuyos vecinos están indignados con la denominación impuesta para vender más caras las propiedades.
La presidenta de la asociación civil Principios, Identidad, Cultura y Educación, María Margarita Velásquez, dijo que “el cambio de nombre viola varias normas nacionales y municipales sobre lealtad comercial, defensa al consumidor y límites barriales”.
“¿Qué nos queda ahora? ¿Palermo Brooklyn? ¿Palermo Bronx?”, se preguntan en Villa Crespo, un barrio de clase media y con fuerte presencia de la colectividad judía.
Un caso similar se dio en el límite entre Palermo y el barrio de Chacarita, donde comenzaron a aparecer carteles de otras inmobiliarias para imponer la denominación “Palermo Village”.
En broma, los críticos de la movida hacen circular en Internet otro nombre posible para ese área, “Palermo Dead”, en alusión al cementerio que da identidad a Chacarita.
La moda de los nuevos nombres se ha extendido a otros barrios como San Telmo, Almagro y Boedo, que tienen su propio distrito “Soho”.

  

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