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Caída de viejo paso entre Orotina y Turrubares creó conciencia sobre urgencia de reparar estructuras
Brotan interés y dinero para reparar puentes deteriorados
Para este año se destinarán más de $65 millones para el programa

La conciencia sobre la urgencia de reparar la mayoría de los puentes del país cambió el 22 de octubre.
Esa lluviosa mañana de jueves una noticia negativa despertó al país: el viejo puente de hamaca que unía a Orotina con Turrubares había colapsado en el momento en que transitaba un autobús con casi 40 personas.
Cinco de los pasajeros perdieron la vida y más de 30 debieron ser trasladados a centros médicos con heridas, luego de que el automotor cayera al cauce del Río Grande de Tárcoles.
La falta de mantenimiento que se les ha dado a estas estructuras a lo largo de los últimos 40 años fue la principal causa del percance.
Todos estos años se ha atribuido ese abandono a la falta de dinero y de personal en las instancias públicas encargadas de atender la red de caminos.
Sin embargo, la situación cambió el mismo 22 de octubre. Como por arte de magia brotaron dinero y un verdadero interés para emprender el plan de mantenimiento de puentes.
Solo un mes después de la tragedia se estaba inaugurando un paso Bailey para comunicar nuevamente las dolidas comunidades de Orotina y Turrubares.
Asimismo, el presupuesto del próximo año contará con más de $65 millones destinados a reparar las 40 estructuras que registran mayor desgaste.
Los recursos provendrán de fuentes estatales, así como de un crédito otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo.
El programa incluirá la construcción de 19 estructuras, la ampliación de otras diez en la ruta Interamericana Norte y la reparación de una cantidad semejante en otras diez vías.
“La reparación de los puentes es la prioridad número uno pues los estudios demuestran que su condición es crítica”, reconoció sobre el tema Marco Vargas, titular de Obras Públicas y Transportes.
Vargas llegó a esa cartera precisamente tras la renuncia de la anterior jerarca Karla González, quien dimitió al asumir su responsabilidad política por la caída del puente.
Los estudios a los que se refiere el Ministro alertan que el 60% de los puentes del país ya cumplió o está a las puertas de cumplir su vida útil.
La mayoría de las grandes estructuras que se ubican en las vías nacionales fueron edificadas en la década de 1950 y según las normas internacionales debieron recibir mantenimiento desde hace 30 años.
Los constantes sismos, la erosión en las bases provocada por la corriente de los ríos y el aumento de la flota de vehículos y de la carga que circulan sobre los puentes en ese tiempo son otros factores que han incidido en su deterioro.
Costa Rica tiene poco más de 1.300 puentes en su red primaria de caminos.





Danny Canales
[email protected]
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