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Brasil presenta queja contra España

Devolución de brasileños desde aeropuertos españoles ha causado malestar

Brasilia
EFE

Una comisión del Congreso brasileño presentó ayer una queja formal ante la Comisión Europea por los casos de viajeros brasileños devueltos desde España, en tanto que otra comisión escuchó a una investigadora que dijo haber sufrido “terrorismo psicológico” en el aeropuerto de Barajas.
La queja por escrito fue entregada por el presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Minorías de la Cámara de Diputados, Pompeu de Mattos, en una audiencia con el jefe de la oficina de la Comisión Europea en Brasilia, Joao Pacheco, según informó la agencia de noticias de la Cámara de Diputados.
“No estamos cuestionando la soberanía de España o de la Unión Europea para editar y aplicar sus leyes de inmigración y medidas de seguridad. Reclamamos de la forma truculenta y arbitraria con que las autoridades españolas están aplicándole esas normas a los brasileños”, afirma el documento entregado al diplomático europeo.
Según la queja, ese tratamiento “no deja dudas sobre el prejuicio y la discriminación que motiva ese comportamiento, que afrenta la Declaración Universal de los Derechos Humanos y otros tratados internacionales”.
De acuerdo con De Mattos, los parlamentarios brasileños están preocupados con las denuncias de los viajeros devueltos sobre supuestos actos degradantes y discriminatorios, así como abuso de autoridad, por parte de la policía de migraciones en Madrid.
El documento de ocho páginas entregado agrega que esa comisión del Congreso estará más atenta al tratamiento que los brasileños reciben en los aeropuertos de España.
Las denuncias sobre maltratos fueron reforzadas hoy por la estudiante de física Patricia Magalhaes, repatriada por España en febrero pasado, durante una audiencia en la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados.
La estudiante, que tenía previsto realizar en Madrid una escala antes de viajar a Lisboa para participar de una reunión académica y fue devuelta a Brasil, dijo h”aber sido víctima de “terrorismo psicológico” por parte de las autoridades españolas de emigración.
En su testimonio ante los parlamentarios, Magalhaes dijo que tuvo que esperar seis horas antes de que recibiera una información sobre el motivo por el cual no podía desembarcar en Barajas.
“Lo peor fue ese terrorismo psicológico de no poder hablar con alguien que podría resolver el problema y de ni saber lo que podía ocurrir”, dijo.
La estudiante, que alegó haber presentado toda la documentación exigida, dijo haberse sentido como una presa.
En la misma audiencia, el director del Departamento Consular y de Brasileños en el Exterior de la cancillería brasileña, Eduardo Gradilone, afirmó que el consulado de Brasil en España intentó intervenir infructuosamente para liberar a la estudiante.
Según Gradilone, pese a que el consulado aclaró que se trataba de una estudiante de física que iba a presentar los resultados de un estudio en Lisboa, las autoridades españolas prosiguieron con la repatriación.
Gradilone dijo que las autoridades europeas aumentaron las restricciones a finales de 2006, pero que la situación se agravó en los últimos meses y que el asunto ya está siendo discutido por las cancillerías de Brasil y España.
Según cifras oficiales, los brasileños no admitidos en España y devueltos por supuestamente no tener toda la documentación exigida por la Unión Europea sumaron 2.500 en 2007 y llegan a 800 en lo que va de este año.
Después de que la semana pasada una treintena de brasileños fue enviada de regreso desde Barajas, Brasil también endureció sus controles migratorios, sobre todo con ciudadanos españoles.
En la última semana al menos veinte españoles han sido devueltos desde los aeropuertos de las ciudades brasileñas de Salvador, Fortaleza y Río de Janeiro por no poseer los documentos necesarios para ingresar como turistas a Brasil.
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