Baterías políticas toman redes sociales
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Informaciones anónimas promueven campaña sucia

Baterías políticas toman redes sociales

Frente Amplio y Liberación protagonizan principales choques


Correos sin remitente, y publicaciones anónimas en redes sociales, ahora facilitan las campañas sucias, que en los últimos días han afectado más que todo a Liberación Nacional y al Frente Amplio.

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Si bien, ha trascendido que estas informaciones carecen de veracidad, generan ruido político y confusión entre el electorado.
Al mismo tiempo, es poco lo que una persona puede hacer para frenar este tipo de actividad —sea un individuo, una empresa o un partido político—, debido a las condiciones legales y prácticas que rigen, no solo en el país, sino en el mundo.
En el caso del Frente, se trata de una denuncia que vincula al partido con intereses externos.
En apariencia, estos contenidos fueron orquestada por Liberación Nacional, de acuerdo con el candidato presidencial José María Villalta.
Este tipo de publicación dañaría a un partido acusado de tales asociaciones.
“Evocar al sandinismo o al chavismo son fantasmas, no hay nada mejor en política que echar mano del miedo”, explicó Gustavo Araya, analista político.
El impacto de este contenido aumentó, debido a que el sitio de iReport de la cadena CNN, publicó informaciones que vinculaban la campaña de Villalta con la Juventud Sandinista.
Tampoco se han presentado pruebas, de que Liberación sea responsable por la publicación.
Por otro lado, una página de Facebook, publicó a inicios de semana una llamada telefónica —de parte del Frente Amplio, según voceros del PLN— en donde se acusa a una persona, ligada al liberacionismo, de ofrecer pagos a este sitio para publicar contenido a favor de Johnny Araya.
Sin embargo, en la llamada no se confirma la identidad de las personas que mantienen la conversación.
Mientras tanto, es difícil confirmar quién esté detrás de una publicación en la mayoría de los casos de ataques anónimos en redes sociales.
Cualquier persona puede crear una página en Facebook o Twitter, entre otros sitios, sin costo alguno y bajo cualquier nombre inventado, o crear un blog anónimo en un sitio como Wordpress o Blogspot.
Una difamación digital es castigable, de la misma forma que la que se hace en un medio tradicional.
Pero primero se debe encontrar a la persona que hizo la difamación, lo cual requiere identificar la procedencia de la dirección digital, con el obstáculo de que las operadoras a menudo están renuentes a hacer este tipo de rastreo.
Si fuera el caso de una difamación hecha desde una computadora de un café Internet, o por alguien que utiliza equipos sofisticados para esconder su identidad, la tarea se hace más complicada aún.
La campaña sucia ya empezó, y ha encontrado en las redes sociales, la plataforma ideal.

Luis Fernando Cascante
[email protected]
@La_Republica

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