Banco Popular rechaza encaje a sus transacciones
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Aplicación le costaría ¢6 mil millones anuales
Banco Popular rechaza encaje a sus transacciones

• Plan que otorga superpoderes al Central goza de mal ambiente en la entidad bancaria

Wilmer Murillo
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El plan que otorgaría superpoderes al Banco Central y que entre las medidas obligaría al Banco Popular a pagar un encaje por sus transacciones, despertó una férrea oposición dentro de la entidad.
La propuesta en estudio de la Asamblea Legislativa, plantea ampliar el límite aplicable del encaje de un 15% a un 25% a todas las entidades bancarias que ya lo deben cancelar. Pero además se incluyen dentro de la aplicación de este artículo todas las entidades que realizan actividades de intermediación financiera, eliminando las excepciones existentes (entre ellas el Banco Popular), con el fin de reducir las distorsiones.

El Ministerio de Hacienda, proponente de la ley, señala que al no aplicarse el encaje mínimo legal a las captaciones realizadas por el Popular se limita la efectividad de la política monetaria en la reducción de la inflación.
El Central sometería adicionalmente al Popular a las mayores sanciones que se plantean en la ley por insuficiencias en el encaje mínimo legal.
Aunque “sabemos que hay que capitalizar al Banco Central, no creemos que una de las vías sea encajar al Banco Popular”, dijo Gerardo Porras, gerente del Banco.
En ese sentido considera que el Banco es un proyecto social iniciado hace 39 años, por lo que el tema no es en este caso la capitalización del instituto emisor sino la política social que por medio del Banco Popular demanda la sociedad costarricense.
Para desarrollar las acciones sociales, el Popular demanda ser financieramente rentable, y dado que el “Banco se nutre en gran medida de las captaciones del mercado y paga las mejores tasas de interés del mercado, el encaje legal generaría mayor costo financiero y los que realmente se verían afectados son los programas de índole social y de desarrollo”, dijo Porras.
El Banco Popular elaboró un documento en el que señala que destina parte de sus utilidades a fondear fondos de crédito y avales para sectores que no tienen acceso al sistema financiero formal, y que viene aplicando esta mucho antes de que se aprobara el sistema de Banca de Desarrollo.
Al respecto el gerente comentó que el Banco dejó de percibir el aporte patronal del 0,25%, que ahora pasa a las pensiones, paga el impuesto sobre la renta completo y paga el 15% sobre las cuentas corrientes. Lo que no encaja es el ahorro, y si lo hiciera le costaría más de ¢6 mil millones al año si este fuera el 15%, pero se duplicaría de ser un 25%.
Ante ello la institución demanda que su estrategia crediticia deba visualizarse en un marco integral y no a partir de una o pocas líneas de crédito. Para cubrir las necesidades de sus clientes señala que debe mantener variedad de opciones crediticias en sus tasas activas de captación y crédito.
Las tasas de interés son criticadas con frecuencia por ser tan altas como las del resto del sistema bancario. No obstante, en el Banco se defienden indicando que la metodología para definirlas involucra muchas variables, que van desde sus metas comerciales y complejas variables de desarrollo social.
El plan para encajar al Popular también tiene oponentes en la Asamblea Legislativa y en otros bancos.
“En economías emergentes y desarrolladas, como México y Estados Unidos, han dejado de ser un instrumento de política monetaria”, afirmó Gerardo Corrales, gerente general de BAC San José.

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