Arancel de 15% para exportaciones ticas a EE.UU. golpeará con mayor fuerza al agro e industria de manufactura
Mejorar clima de negocios es vital para mitigar impacto de guerra comercial que desata Estados Unidos
El establecimiento de un arancel de 15% para las exportaciones costarricenses al mercado
de Estados Unidos golpeará la atracción de inversión extranjera directa, pero lo hará con
mayor dureza en el sector exportador ligado al agro y la industria de manufactura.
La nueva realidad comercial haría que Costa Rica crezca menos, se generen menos
empleos y haya desaceleración en el crecimiento de las zonas francas, lo cual, eso sí,
ocurriría en 2026, según estima el Banco Central.
Ante esta situación, empresarios costarricenses consultados por LA REPÚBLICA han hecho
un llamado al gobierno y a Manuel Tovar, jerarca de Comercio Exterior, para que se retomen
las negociaciones con Estados Unidos en esta materia.
Esto, porque existe la sensación de que el arancel negociado es producto de una mala
gestión.
“El hecho de que Estados Unidos nos pusiera a la par de Nicaragua, con un 18% y en
desventaja con otros países competidores como Brasil, Colombia y Guatemala que se
quedaron con el 10% nos sorprende. Esto hace terrible la situación, que se agrava con la
caída precipitada en el tipo de cambio”, apuntó el economista Gerardo Corrales.
Los efectos serían adversos para la competitividad de productos clave como café, piña,
textiles y dispositivos médicos, los cuales ya gozan de un trato preferencial producto del
Tratado de Libre Comercio; sin embargo, les cambiarían las reglas del juego.
“Costa Rica ha cedido una y otra vez con la esperanza de mantener el acceso preferencial a
los mercados, pero este nuevo golpe de Estados Unidos demuestra que, en muchos casos,
esas concesiones se hicieron a cambio de nada. Nuestra relación comercial con Estados
Unidos ha sido históricamente sólida, pero decisiones como esta la ponen en entredicho”,
afirmó Abel Chaves Trigueros, presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y
Agroindustria.
Otro de los temores que tiene el sector exportador es la pérdida de competitividad ante otros
países de América Latina cuyas economías son complementarias.
[custom_embed id='1754348344842' post_id='1245782']A Canadá, Donald Trump le subió el arancel del 25 al 35%, mientras que México obtuvo una
prórroga de 90 días para negociar un acuerdo bilateral.
Estas decisiones forman parte de una estrategia de ese mandatario, marcada por el
proteccionismo comercial y la revisión de acuerdos multilaterales, pero podrían provocar
efectos en el crecimiento económico y en las tasas de interés.
“La magnitud del efecto dependerá de diversos factores, entre ellos, la elasticidad del precio
de los diversos productos y de los precios de los competidores, así como del establecimiento
de aranceles a otros países. En principio, el flujo de las exportaciones costarricenses caería,
lo cual tendría implicaciones en el ritmo de crecimiento del país. Por otro lado, si la inflación
acelera con fuerza en Estados Unidos, ello daría más argumentos a la Fed para ser prudente
en cuanto a la disminución de tasas de interés, lo cual también influye en las tasas de interés
locales, por lo que, en ese escenario, el consumo podría verse afectado negativamente”,
destacó Anelena Sabater, economista.
Mientras tanto, Róger Madrigal, presidente del Banco Central, aseguró que las implicaciones
en la economía no se darían en este año, sino hasta en el 2026 y estimó un menor
crecimiento.
En ese sentido, la proyección pasó de 3,8% que se tenía en abril de este año a 3,5% para el
2026.
Las exportaciones pasarían de una proyección de 6,1% en el 2025 a 3,1% en el 2026, pero
dejó claro que no solo por el efecto de los aranceles, sino por la salida de Intel y de otras
empresas de manufactura.
Una recomendación clave que brindó Pablo González, gestor de Portafolios del Mercado de
Valores, es que se debe avanzar en una estrategia de diversificación de mercados y
productos, fortalecer la competitividad del régimen definitivo y mantener condiciones
macroeconómicas estables que respalden el crecimiento exportador y la atracción de la
inversión extranjera directa, que ha comenzado a normalizarse tras el repunte observado en
años anteriores.
“La imposición de aranceles por parte de Estados Unidos afectaría la competitividad de las
exportaciones del régimen definitivo y generaría presiones adicionales sobre sectores que ya
enfrentan condiciones más retadoras. A esto, se suma un riesgo competitivo relevante en el
segmento de dispositivos médicos, donde otros países de la región mantienen condiciones
más favorables de acceso al mercado estadounidense, lo mismo para algunos productos
agrícolas”, aseguró.
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