Apuestas de UBS se tornan en pérdidas
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Apuestas de UBS se tornan en pérdidas


Zúrich -- La Junta anual de accionistas de UBS AG solía ser una ocasión para que su presidente Marcel Ospel saboreara sus logros. Los accionistas solían felicitar a Ospel por convertir a un banco suizo aislado de bajo crecimiento, en una poderosa firma financiera global, con una cotización que subió el 115% desde enero de 1999 a enero de 2007. Hace justo un año, Ospel se vanaglorió ante los accionistas de cómo los beneficios récord del banco eran resultado de su “inteligente estrategia de expansión”.
En la reciente Junta de UBS, en abril, los accionistas aplaudieron a Ospel otra vez. En esta ocasión, sin embargo, fue cuando anunció su dimisión. Ospel, de 58 años, vistiendo una chaqueta azul y una brillante corbata amarilla, no torció el gesto. Con las gafas descansando en el extremo de la nariz, pronunció un extenso discurso comparándose a sí mismo con el capitán de un barco que emerge de la tormenta.

Los accionistas respondieron que fue el presidente mismo quien llevó el banco hacia aguas turbulentas. “Ospel es responsable de esta catástrofe”, dijo en la Junta Gerhard Meier, accionista durante 30 años. En los nueve meses que concluyeron el 31 de marzo, UBS perdió 25.400 millones de francos suizos ($24.300 millones) más que ningún otro banco atrapado en la contracción crediticia global.
Accionistas dicen que Ospel y su equipo directivo conducían un banco suizo rentable y lo hicieron naufragar en los bajíos de los estructurados financieros y las hipotecas de alto riesgo.
“Acumuló enormes riesgos que han dañado a toda la organización”, dice Herbert Braendli, presidente de Profond, un fondo de pensiones suizo que ha estado deshaciéndose de su participación de casi 2,3 millones de acciones de UBS porque no está satisfecho con el equipo de gestión. “Lo impulsó intencionalmente con sus objetivos de crecimiento”.
Cuando Ospel salió, se llevó consigo su ambición, que articuló en 2004, de convertir a UBS en el banco de inversión número 1 del mundo, el mismo puesto que ya tenía en gestión de capitales. Bajo la dirección de Ospel, el banco zozobró con más de $100 mil en bonos titulizados de Estados Unidos.
A finales de marzo, esas inversiones habían resultado en unos $38 mil millones en provisiones de activos de UBS. El banco acordó vender $15 mil millones de su deuda problemática a un nuevo fondo creado y gestionado por BlackRock Inc., una firma estadounidense fundada por Laurence Fink.
“Nos quedamos impresionados cuando todas estas cosas salieron a la luz”, dice Henry Herrmann, responsable ejecutivo de Waddell & Reed Financial Inc., con sede en Kansas, que gestiona $66 mil millones. “A UBS le veíamos en mejor forma que a muchos otros. Como otros, no apreció en su totalidad la magnitud de la deuda acumulada”.
También en mayo, UBS dijo que recortaría 5.500 empleos para mediados del próximo año, incluyendo 2.600 de forma inmediata en el banco de inversión.
“Se están retirando de algunas áreas de banca de inversión”, dice Simon Adamson, analista crediticio de bonos en la firma de análisis CreditSights Inc., en Londres.

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