Álvaro Ramos empieza a hablar de alianzas para segunda ronda
El verdiblanco marcha segundo en las encuestas
A falta de tres semanas para las elecciones presidenciales, Álvaro Ramos, candidato del Partido Liberación Nacional (PLN), ya empezó a hablar de alianzas políticas con miras a una eventual segunda ronda.
Durante una entrevista en Radio Monumental, el verdiblanco señaló que podrían darse uniones con Claudia Dobles, de Agenda Ciudadana; Ariel Robles, del Frente Amplio; y Juan Carlos Hidalgo, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).
Consultado de forma directa sobre una posible alianza con Claudia Dobles para un eventual balotaje —previsto para el 5 de abril—, Ramos fue claro en que ve espacio para acuerdos programáticos.
“Sin duda, creo que podremos construir una agenda común, a partir de la cual tener alianzas”, afirmó.
En cuanto al frenteamplista Ariel Robles y Juan Carlos Hidalgo del PUSC, el candidato liberacionista señaló que hay coincidencias.
“Mientras nos circunscribamos a una agenda nacional, podríamos construir puntos en común con Robles. Él, para Costa Rica, tiene mucha claridad sobre el riesgo democrático. Sobre Juan Carlos, he sostenido conversaciones con él y encontrado muchos puntos en común”, dijo Ramos.
El verdiblanco marcha segundo en las encuestas con un respaldo que oscila entre el 6% y el 8%.
Tras las fiestas de fin y principio de año, este lunes 5 de enero, Costa Rica retomó la normalidad con la mirada puesta en los comicios presidenciales.
En la recta final de la campaña, la oposición luce fragmentada frente a la oficialista Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano.
No obstante, ningún candidato puede cantar victoria, ya que persisten dudas clave sobre el comportamiento del electorado, históricamente volátil en las últimas cuatro semanas previas a la votación.
Entre ellas, si Laura Fernández logrará alcanzar el 40% de los votos válidos para imponerse en primera ronda o si será necesaria una segunda vuelta para definir al próximo mandatario.
Otra incógnita central es el peso de los indecisos, que rondaban hasta un 45% a finales del año, según encuestas universitarias de la UCR y la UNA, en un contexto donde aún no se han realizado los debates presidenciales televisados, capaces de mover la aguja electoral.
A ello se suma una variable determinante: la participación, pues una menor afluencia a las urnas podría facilitar una victoria en primera ronda para la candidata oficialista.