En el caso español, el recorrido para llegar a su último capítulo de la “sociedad del bienestar” completa los 50 años transcurridos desde la muerte del dictador Franco. La polarización política con una gran fragmentación del Congreso de los Diputados en Madrid hizo imposible que en los últimos tres años se pudiesen aprobar los Presupuestos Generales del Estado, con la consiguiente imposibilidad para aplicar verdaderas políticas de Estado, valga de redundancia. Unas políticas de gestión pública que impactan en cuestiones de gran importancia como es el acceso a la vivienda, que en España se ha convertido en la mayor preocupación social en este momento. Dejando de lado las maniobras políticas en la lucha por el poder, el tema de la vivienda en España muestra un país completamente subordinado a las élites económicas nacionales e internacionales. Las mismas élites que han dirigido los planes de desarrollo que condicionan la vida de la inmensa mayoría de la población española desde hace décadas. En el lado contrario de este escenario, China vuelve a aparecer como un modelo de gobernabilidad donde la eficiencia está por encima de todo y que no admite injerencias de intereses privados. A modo de ejemplo destacó en el mismo año de 2026 la condena a muchos años de prisión que recibió uno de los empresarios chinos más importantes del país relacionado con la especulación inmobiliaria.