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Tres de cinco bancadas evalúan seguir en bloque opositor
Alianza parlamentaria moribunda
Plan fiscal e incumplimiento de acuerdos enfrían relaciones

El inicio de la tercera legislatura, a partir del 1° de mayo de 2012, podría ser el final de la Alianza por Costa Rica, lo que le permitiría al oficialista Liberación Nacional (PLN), retomar la presidencia del Congreso y del resto de los puestos del directorio legislativo.
Esta coalición de oposición está prácticamente muerta, a pesar de que en mayo anterior, se propuso aprobar proyectos importantes y cambiar la forma de hacer política en Cuesta de Moras.
La división a lo interno de la Alianza por Costa Rica podría ser beneficiosa para el PLN.
Varios de los partidos del bloque opositor no descartan negociar con el Gobierno un acuerdo, para impulsar una agenda de proyectos conjunta para 2012.
En el primer año de esta administración, el Movimiento Libertario se alió al Poder Ejecutivo y durante este año, el PAC pactó un plan fiscal.
Cada 1° de mayo, la Asamblea Legislativa debe renovar su directorio, de acuerdo con la Constitución Política.
Para hacerlo, es necesaria una votación entre los 57 legisladores y de esta forma, designar al presidente, vicepresidente, secretario y otros cargos.
Para ser electo en alguno de los puestos, el aspirante debe conseguir al menos 29 votos. En ese sentido, la fragilidad del bloque opositor le facilitaría las cosas al PLN para conseguir los cinco votos que le faltan, ya que su bancada cuenta con 24 diputados.
El puesto de presidente del Congreso es de vital importancia, pues ese diputado controla el debate legislativo, designa el número de congresistas por fracción en las comisiones, emite resoluciones, resuelve la cantidad de votos necesarios para aprobar un proyecto de ley y tiene la capacidad de frenar o impulsar una iniciativa, haciendo uso del reglamento legislativo.
Asimismo, se convierte en uno de los principales enlaces con el Poder Ejecutivo, para impulsar iniciativas de ley.
En ese sentido, el oficialista Liberación Nacional se queja de una mala relación que existe actualmente entre el Gobierno y la Alianza opositora, por lo que reconoce que tiene gran interés en retomar el directorio.
“Considero que en la medida en que podamos alcanzar el directorio, sería más fructífero para el país, ya que habría una mejor coordinación, dado que la experiencia de la Alianza ha sido hasta el momento poco positiva, ya que ellos nunca tuvieron una agenda de consenso”, manifestó Luis Gerardo Villanueva, jefe de fracción del PLN.
El espaldarazo que le dio el Partido Acción Ciudadana (PAC) al paquete de impuestos de Laura Chinchilla, presidenta de la República, es uno de los principales responsables de las “frías relaciones”, entre las cinco bancadas que conforman la Alianza por Costa Rica.
A mediados de setiembre anterior, los rojiamarillos se comprometieron a impulsar el plan fiscal, a espaldas del resto de sus compañeros de Alianza, lo cual, generó heridas a lo interno del bloque opositor.
La separación es tan evidente, que tres de los cinco partidos que conforman ese grupo, anuncian desde ya que su continuidad en el bloque está sujeta a una evaluación de los logros alcanzados.
Esto, a pesar de que en mayo de este año, firmaron un acuerdo parlamentario en el cual se comprometieron a alternar los principales puestos en el directorio, así como a repartirse las presidencias de las comisiones, sin condición alguna.
Se trata del Partido Accesibilidad Sin Exclusión (PASE), el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y el Frente Amplio, que están dudando de otorgar sus votos a la Alianza.
“Algunas veces la Alianza ha actuado bien y otras veces no. Ha estado bien cuando hacemos control político, pero a la hora de intentar avanzar en proyectos conjuntos, no existe de parte de algunos compañeros, el suficiente patriotismo para impulsar esas leyes, por lo que creo imperativo hacer una evaluación sobre si es conveniente continuar en la Alianza”, expresó Víctor Emilio Granados, jefe de fracción del PASE.
Ante esta situación, lo imperativo sería hacer una evaluación sobre si es conveniente continuar en la alianza o no, agregó el legislador del partido minoritario.
Entre los temas importantes que se discutieron durante el año y que no se concretaron, se encuentran la reforma a la ley de tránsito, la ley antitabaco, la ley de fertilización in vitro, el proyecto de sociedades anónimas y la ley de casinos, entre otras iniciativas.
De acuerdo con el pacto opositor, el próximo partido al que le correspondería dirigir el directorio legislativo es el Movimiento Libertario, mientras que para el último año, serían socialcristianos quienes estarían al frente del Congreso.
En ese sentido, José María Villalta, del Frente Amplio, ha manifestado que no dará su voto a los libertarios, si estos no dejan de entorpecer el avance del proyecto que declara el acceso al agua como un derecho constitucional.
Esteban Arrieta
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