Agua y electricidad amenazadas por sequía
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Bajo nivel en los acuíferos afecta a Alajuela y amenaza con llegar a otras regiones
Sequía provoca cortes de agua y auge de consumo térmico
• Exceso de producción eléctrica a base de petróleo le costará ¢78 mil millones al ICE
• Ahorro es la mejor alternativa que sugieren los expertos para evitar una mayor crisis

Danny Canales
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La sequía que afecta al país obligará a racionar el suministro de agua potable y a consumir más combustibles para producir electricidad.
Esas son algunas de las secuelas que está provocando el fenómeno El Niño, en la población, durante la actual estación seca.

Para evitar que el problema sea mayor, los especialistas aconsejan el ahorro de agua potable y luz como la mejor alternativa.
Por ahora, el suministro de líquido para el consumo es el más afectado. Desde hace unas semanas se debió racionar el servicio en algunas regiones de Alajuela y la medida podría alcanzar pronto a más regiones.
Por ejemplo, se estima que para finales de este mes o principios de abril podría faltar agua potable en algunas regiones altas del Valle Central y comunidades costeras.
Esta alerta fue emitida por Ricardo Sancho, presidente ejecutivo de Acueductos y Alcantarillados ante la escasez que registran los acuíferos de donde se obtiene el agua para el consumo humano.
“Estamos hablando de bajas de entre un 30% y un 40% del caudal”, dijo Sancho.
Entre las localidades que podrían verse afectadas con cortes en el suministro a corto plazo están Alajuelita, Coronado, San Antonio de Desamparados, las montañas de Escazú y las zonas costeras.
Lo que hace vulnerable a las regiones del Valle Central es que al ubicase en zonas altas y haber poca presión, dificulta la labor de bombeo para llevarles el líquido.
En el caso de las regiones costeras, el problema radica en que sus acuíferos son limitados, explicó Sancho.
Un problema semejante enfrenta el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) con la escasez de agua para la producción de energía, ya que el país depende en un 78% de este recurso para llevar luz a todo el país.
La mayor preocupación se centra en la laguna del Arenal —único reservorio de la estación lluviosa para producción eléctrica en verano— pues muestra un nivel por debajo de su promedio debido a que se está explotando en su máxima capacidad ante la reducción en la producción de los proyectos hidroeléctricos que operan a filo de agua.
A ello se suma que otros cuatro embalses que tiene el ICE en distintos puntos del país para producir electricidad, también registraron a febrero un descenso en su nivel.
Aunque por ahora se descartan apagones, en el ICE sí advierten que la falta de agua incidirá en un aumento en las tarifas eléctricas debido al crecimiento en la producción a base de derivados del crudo; solo en enero, este rubro fue un 26% mayor que el mismo mes de 2009.
En ese sentido, las proyecciones que maneja la entidad apuntan a que para atender la demanda térmica de 2010 se requerirán unos ¢78 mil millones, estimó Gravin Mayorga, subgerente de Electricidad del ICE, quien advirtió que esos recursos se deberán trasladar a las tarifas.
Por ello, ahora más que nunca el ahorro se muestra como la principal alternativa que tienen los consumidores para evitar cortes en el suministro de agua y un fuerte aumento en las tarifas eléctricas.
Por ejemplo, para aminorar la escasez de agua potable se sugiere un ahorro del 20% en el consumo por persona, lo que representa unos 50 litros tomando en cuenta un promedio nominal de 250 litros.
Además, se hace énfasis en la necesidad de reparar las fugas en las casas y comercios y en reportar aquellas que se produzcan en la vía pública, que son las que causan gran parte del desperdicio.
“Solo una fuga en el servicio sanitario podría representar un derroche de 400 litros diarios o 12 mil mensuales”, alertó el jerarca de AyA.
En cuanto al ahorro en electricidad, se estima que para prevenir una crisis se deben ahorrar unos 120 megavatios para lo que queda de la estación seca.
Para crear conciencia, el ICE invertirá ¢350 millones en una campaña masiva sobre el adecuado uso de los artefactos que más consumen energía.
Las proyecciones climatológicas para el cierre de la estación seca justifican la necesidad de ahorrar agua por al menos ocho semanas.
Por ejemplo, para Cartago, donde se extrae el agua para abastecer parte del Valle Central, se esperan temperaturas de hasta 30°, en tanto que para Guanacaste, donde se ubica la laguna del Arenal se vaticina que el termómetro pueda alcanzar los 39°.
Asimismo, existe la posibilidad de que el fenómeno El Niño alargue la entrada de la estación lluviosa, lo que postergaría la sequía, dijo Luis Fernando Alvarado, del Instituto Meteorológico Nacional.



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