Aerolíneas necesitan de grandes productores para pasarse a combustibles verdes
La industria aeronáutica es responsable del 2% de los gases de efecto invernadero que se emiten en el mundo. Bloomberg/La República
Enviar

La industria aeronáutica tiene un plan para reducir su impacto en el calentamiento mundial, basado en combustibles producidos con aceite vegetal y la basura procedente de los hogares. El problema: nadie ha sido todavía capaz de producir estas sustancias en la cantidad necesaria.

JetBlue Airways, United Continental y Virgin Group, de Richard Branson, han comenzado a mezclar nuevos sustitutivos sostenibles con el combustible tradicional a base de queroseno. Pero incluso con esto como soporte, aún hay apenas un puñado de productores de estos combustibles.

Estos carecen de la capacidad de proporcionar los miles de millones de galones necesarios para abastecer a la flota de la aviación mundial, y el ritmo de inversión se está ralentizando. De todas formas, las aerolíneas están apostando por los combustibles renovables para un futuro bajo en emisiones de carbono.

La industria aeronáutica, responsable de más del 2% de los gases de efecto invernadero, ha sido empujada a actuar esta semana por delegaciones de 190 países, que se encuentran debatiendo un acuerdo de Naciones Unidas en Montreal que recortaría las emisiones de los vuelos internacionales. En última instancia, esto significa quemar menos combustibles fósiles. Mientras que los aviones eléctricos siguen en fase de experimentación, las aerolíneas y las empresas aeroespaciales consideran que los biocombustibles son su mejor apuesta.

“Existe una tremenda determinación para conseguir que el biocombustible funcione porque no tenemos ninguna alternativa”, ha declarado en una entrevista Julie Felgar, directora ejecutiva de estrategia medioambiental e integración de Boeing.

La industria de los biocombustibles cuenta con fábricas suficientes para producir hasta 100 millones de galones (378 millones de litros) al año de combustible para aviones, ha declarado Claire Curry, analista en Bloomberg New Energy Finance. Esta cantidad es ínfima en comparación con los 83 mil millones de galones que las compañías aéreas consumen cada año.

Ver comentarios