A menos de dos semanas de las elecciones presidenciales del 1.º de febrero de 2026, el país enfrenta un desafío determinante para su democracia: el aumento del abstencionismo electoral.
En el proceso de 2022, cerca del 40 % de las personas inscritas en el padrón no acudió a las urnas, uno de los porcentajes más elevados en la historia democrática costarricense, según cifras del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
El abstencionismo, sin embargo, no puede explicarse únicamente desde la política. Así lo plantea Borja Vilaseca, escritor y conferencista, reconocido como uno de los principales referentes internacionales en autoconocimiento, inteligencia emocional y Eneagrama de la personalidad, quien sostiene que este fenómeno tiene raíces emocionales profundas.
“No votar no es ausencia de decisión, es una decisión tomada desde la emoción, muchas veces desde la frustración, el miedo o la desconexión con uno mismo y con la sociedad”, afirmó Vilaseca.
Diversos estudios y encuestas nacionales han mostrado que una parte significativa de la población manifiesta desinterés, desconfianza o agotamiento emocional frente al sistema político. Para el conferencista, estas reacciones no surgen de forma espontánea, sino que responden a procesos internos no atendidos.
“Cuando una persona no se conoce, no identifica sus valores ni entiende cómo sus emociones influyen en sus decisiones, termina delegando su poder personal. El abstencionismo es una expresión clara de esa desconexión interna”, explicó.
“La democracia no solo se fortalece con instituciones, sino con ciudadanos conscientes. El cambio político empieza siempre por un cambio interior”, concluyó el conferencista.