El paladar aprende
Enviar
Con Sumo
El paladar aprende

El tiempo, el estilo de vida y las condiciones cambiaron mucho desde nuestros bisabuelos a hoy, pero pareciera que hábitos y entornos que se tuvieron en aquellos días no se han reemplazado debidamente hoy para que, desde niños, aprendamos a ser consumidores bien informados y cuidadosos. Y esto es especialmente importante en materia de alimentación.
Aquellos niños que vivían en casas con árboles frutales en el patio, con madres dedicadas al hogar cocinando a diario una comida saludable para la familia y con abuelos que contaban cuentos y transmitían buenos hábitos, tenían, por medio del ambiente y el ejemplo cotidiano unos hábitos de alimentación bastante diferentes a los de los chicos de hoy. Su paladar se “enamoraba” de los sabores naturales con facilidad.

No es que debamos volver al pasado. Pero si la mayoría de madres hoy trabajan fuera de casa, en los patios o jardines ya no suele haber árboles frutales y las abuelas y abuelos con frecuencia también trabajan, es evidente que hay que poner en práctica nuevas estrategias para que los niños acostumbren su paladar desde que nacen a los sabores de frutas y verduras de modo que sea esto y no otras cosas lo que prefieran.
Si se no se lleva a cabo esta tarea de algún modo, es difícil que los niños y adolescentes se aficionen a la comida saludable, porque el paladar es un órgano que se educa. Es decir, si le damos por algún tiempo cierto alimento, terminará gustándole mucho aunque al principio no le supiera muy bien.

Carmen Juncos
[email protected]





Ver comentarios