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Las soluciones existen. Dependerá de la positiva sinergia que se genere entre la voluntad política por un lado y el sector productivo por el otro, para alcanzar el necesario equilibrio fiscal


Economía sana, beneficio para todos

Actuar con total responsabilidad es el camino que deben tomar tanto el gobierno como el resto de la sociedad, ante el creciente desequilibrio fiscal.
La amenaza se cierne sobre el país pero estamos a tiempo de impedir que siga creciendo el desequilibrio que se presenta ante menores ingresos y mayores gastos, un déficit fiscal que se mitigó momentáneamente adquiriendo deuda externa pero sin atacar los problemas de fondo.
Tenemos una abultada planilla del Estado, generada por gobiernos anteriores sin mejorar con ello los servicios, con duplicación de funciones y otros problemas estructurales en ciertas instituciones
La equivocada dirección y administración de varios entes públicos esenciales desmejoraron su eficiencia y justificó asesorías que han llegado a ser en algunos casos caros gastos paralelos. Lo que correspondía en cambio, era actualizar al personal de la planilla y supervisar su rendimiento.
Juntas directivas y jerarcas aprobaron pluses y beneficios para algunos pero no se midieron utilidades. Se generó así desigualdad e injusticias.
Desaciertos estos de orden político que produjeron contradicción: se incumplió con la tarea de reestructurar y actualizar a dichas instituciones, y ahora se les pide ser eficientes.
Habrá que enderezar el rumbo, sin duda, para que el sector público gaste menos, pero no en lo esencial para los buenos servicios que debe dar, sino en lo superfluo. Deberán mejorar la eficiencia y los controles sobre el uso del dinero público.
A todo esto se suma ahora el menor crecimiento de la economía, lo cual se refleja sobre las cuentas fiscales.
Pero también hay otro tema. El país no ha adquirido la madurez de saber cobrar los impuestos, como lo hacen otros países, para evitar la elusión y la evasión. Esto también aumenta el desequilibrio fiscal por lo que debe ser corregido.
En este último aspecto comparte la responsabilidad el sector productivo que debería asumir el compromiso que le cabe al respecto, cuando sea el caso. Una economía sana será de beneficio para todos.
Las soluciones existen. Dependerá de la positiva sinergia que se genere entre la voluntad política por un lado y la sociedad civil por el otro, para alcanzar el éxito de ver pronto al país con el necesario equilibrio fiscal para seguir adelante pero con buen rumbo.
 



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