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Alianza por Costa Rica golpeada por divisiones internas
Cerca PLN de retomar control del Congreso

PASE se desmarca de oposición y se reparte puestos y comisiones con Liberación

Un sorpresivo acuerdo político puso de cabeza ayer la Asamblea Legislativa y, al mismo tiempo, dejó al oficialista Liberación Nacional (PLN) a un paso de retomar el control del Congreso.
Mientras los diputados de oposición se peleaban entre sí de cara al 1° de mayo, los verdiblancos aprovecharon sigilosamente la disconformidad del Partido Accesibilidad sin Exclusión (PASE) con la Alianza por Costa Rica.
El pacto con esa fracción minoritaria de cuatro diputados, no solo rompe el bloque opositor, sino que también le permite al PLN mermar el obstruccionismo, impulsar sus proyectos con una vía rápida y colocar a sus diputados en las presidencias de las comisiones.
Uno de los puntos más favorables para el Gobierno es la nueva conformación de la Comisión de Asuntos Hacendarios, pues ese foro legislativo tendría ahora como mínimo seis diputados oficialistas.
En esa comisión se discutirá no solo el presupuesto, sino también cualquier propuesta fiscal.
A cambio, los verdiblancos se comprometieron a dar sus votos para que los legisladores del PASE ocupen la presidencia, la vicepresidencia y la secretaría del nuevo directorio.
En ese sentido, Víctor Emilio Granados, actual jefe de fracción de esa bancada, sería el nuevo presidente del Congreso, a partir del 1° de mayo.
El PASE también logró la promesa del Gobierno para impulsar una agenda de proyectos que beneficien a la población con alguna discapacidad, como por ejemplo, la reforma al Consejo Nacional de Rehabilitación y la ley de trasplantes.
En la negociación también se incluyó a Carlos Avendaño, legislador de Restauración Nacional, que pidió la conformación de una comisión para impulsar una iniciativa de igualdad religiosa.
La suma de los votos (29) de esos tres partidos deja sin posibilidad a la oposición de lograr algún puesto en el directorio legislativo.
“Dentro de la Alianza nos sentíamos relegados, pues muchos de los proyectos que impulsábamos eran entorpecidos por los propios diputados de oposición. El costo político de esta decisión no lo estamos valorando en este momento, porque a nosotros nos interesa más cumplir con las promesas a nuestros votantes”, expresó Rita Chaves, diputada del PASE.
La ruptura de la Alianza por Costa Rica, a la que pertenecía el PASE, se veía venir desde hacía varios meses.
Las divisiones entre los partidos, la falta de una agenda de trabajo y los condicionamientos, hicieron que el bloque opositor caminara por la cuerda floja desde hace tiempo.
Uno de los temas que más ruido le metieron a la oposición, fue la negativa de Ottón Solís, líder y fundador de Acción Ciudadana, de apoyar las aspiraciones del libertario Danilo Cubero a ocupar la presidencia del Congreso.
Esto hizo que la bancada rojiamarilla se dividiera por este tema. Al final, Cubero tuvo que dimitir de sus aspiraciones, por las críticas a su afición a las peleas de gallos.
Sin embargo, para este lunes, todo está perdido, por lo que a los demás partidos, solo les quedó ayer llorar sobre la leche derramada y criticar a Liberación y al PASE por su nueva alianza.
“La cúpula del PASE le vendió el alma al diablo. Por poca cosa traicionaron las esperanzas del pueblo de Costa Rica. No se puede confiar en ellos porque si traicionaron una vez, lo harán siempre. El pueblo se lo cobrará”, manifestó José María Villalta del Frente Amplio, visiblemente molesto.
La Alianza por Costa Rica se conformó hace un año, con el objetivo de impulsar una agenda de proyectos en el Congreso y al mismo tiempo, desplazar al PLN de todos los puestos en el directorio legislativo.
El acuerdo entre cinco bancadas de oposición era por tres años y pretendía ser el primer paso de una gran coalición nacional de cara a 2014.
Esteban Arrieta
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