Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

Enviar
Viernes 21 Noviembre, 2008

Voces de alerta

Arnoldo Mora

Coincidentes aunque procedentes de diversos orígenes todos muy calificados, se han hecho oír voces que ponen de manifiesto el deterioro del ambiente político, económico y social que vive el país. Esas voces nos muestran a las claras un declive general de la convivencia democrática que ha caracterizado a Costa Rica en las últimas décadas. Ciertamente no se trata de una novedad, aunque sí lo es el hecho de que esas voces sean tan diversas y tan contundentes, hasta el punto de que nos indican que nuestro pueblo anhela un cambio de rumbo en la conducción de la cosa pública. Veamos en concreto de qué voces se trata.
En primer lugar hay una que proviene de una organización que toma el pulso al estado de ánimo de los países que constituyen la región. Efectivamente, el Latinobarómetro en su último informe nos muestra que, en general, impera una actitud optimista de los latinoamericanos que se sienten con un ánimo más feliz y más proclive a apoyar la consolidación de los procesos democráticos que, con distintos matices ideológicos, se vienen dando en no pocos países del subcontinente. Pero, paradójicamente, de Costa Rica procede una voz un tanto disonante. Los ticos se muestran pesimistas respecto del futuro y muy críticos con la situación imperante, hasta el punto de que su adhesión al credo democrático, si bien ampliamente mayoritaria, ha disminuido e, incluso, un creciente grupo estaría dispuesto a aceptar un “régimen autoritario” si con ello se lograse erradicar la inseguridad ciudadana y detener el deterioro económico y social.
La causa de esta preocupante actitud se debe, en mi opinión, a lo que según encuestas locales señalan como la creciente distancia entre los sectores sociales. En concreto, la mayoría de la gente acusa al gobierno actual de promover tan solo los intereses de una minoría plutocrática y no los intereses de las grandes mayorías. En general, el gran afectado con las políticas económicas impulsadas por los últimos gobiernos y, de manera particular, por el actual, son los sectores medios, base social de nuestro sistema democrático. Por lo que al futuro inmediato se refiere, las voces emanadas de la gran mayoría de nuestro pueblo denotan un amargo pesimismo.
Como vemos, esas voces son tan alarmantes como coincidentes, si bien, por desgracia, no constituyen una sorpresa. Todo lo cual demuestra que se ha roto el contrato social básico en que se fundaba nuestra estabilidad política. Es dentro de esta atmósfera que el año entrante tendremos una campaña electoral que, por ello mismo, reviste una significación histórica de innegable relevancia. Espero que esa crisis a que hacen alusión las voces de alarma del pueblo costarricense, se conviertan en el centro de un debate nacional que haga que dicha campaña no sea una simple promoción o mercadeo de imágenes de candidatos como, por desgracia, ha venido siendo el caso desde hace varias décadas.