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Viejas comercializadoras de seguros quedarían fuera

Redacción La República [email protected] | Jueves 19 noviembre, 2009



Nuevo reglamento exige condiciones que incrementan el costo operativo para las pequeñas empresas
Viejas comercializadoras de seguros quedarían fuera
Muchas se vieron obligadas a acogerse a la nueva figura de sociedad-agencia, que implica pagar auditorías y conformar una estructura de gobierno corporativo
Solo una tercera parte podría sobrevivir ante los nuevos requisitos

La ruptura del monopolio estatal dejaría al borde del abismo a las viejas comercializadoras de seguros, las cuales no lograrían cumplir con los requisitos que exige la nueva reglamentación.
Con la hegemonía del Instituto Nacional de Seguros (INS) en el mercado local, en el país se instalaron unas 70 compañías que se encargaban de distribuir sus productos con la única condición de cumplir las obligaciones que exigía esta entidad estatal.
Sin embargo, las reglas del juego cambiaron con las regulaciones establecidas por la Intendencia de Seguros (SUGESE) a cargo de la Superintendencia de Pensiones.
La primera medida que estableció esta instancia es que las antiguas comercializadoras debían transformarse en una sociedad-agencia, lo cual implica conformar una estructura de gobierno corporativo; la cual exige una junta directiva y controles externos.
Esta regla deja con el agua hasta el cuello a cerca del 40% de los tradicionales intermediarios, pues son pequeñas empresas unipersonales y no cuentan con los recursos económicos para solventar los gastos operativos en que incurrirían con la nueva regulación. Otro porcentaje importante está conformado por menos de tres personas.
Primeramente, deberán instalar una junta directiva y contratar un auditor de tiempo completo, que garantice la transparencia del negocio.
Además, la reglamentación impide que el gerente o presidente de una compañía sea también agente de seguros; cuando antes el gerente era la misma persona que visitaba a los asegurados.
“Los costos para solventar los requisitos se han duplicado. Con la apertura ya no solo se fortalecerá la parte técnica y operativa de la empresa, sino también la directiva, la parte de control y auditoría para darle sentido y que sean una verdadera empresa. Las oficinas que tenían personal mínimo para operar están teniendo que variar mucho”, señaló Jorge Salas, presidente de la Cámara Nacional de Empresas Comercializadoras de Seguros.
Ante los nuevos reglamentos, algunas agencias comercializadoras están valorando fusionarse para lograr la estabilidad económica y cumplir con las órdenes dadas por la SUPEN.
Se estima que en plazo de dos o tres años, de las 80 comercializadoras que actualmente mantienen sus puertas abiertas solo sobrevivirían unas diez o 15.
“Hay varias compañías que están interesadas en fusionarse o analizando si trasladan su cartera, pero normalmente son empresas pequeñas o medianas que no tienen la capacidad para seguir operando con los nuevos requisitos”, añadió Salas.
El argumento para aplicar los parámetros de gobierno corporativo son justificados por la autoridad reguladora, que considera que temas como la junta directiva o tener estados financieros auditados ya les era exigido por el Código de Comercio y Tributación Directa respectivamente.
“Nosotros hemos recibido más bien el beneplácito de parte de agentes y comercializadores, incluso algunas pequeñas nos han entregado su reglamento de gobierno corporativo. Sabemos que hay una parte de mercado que verá alterada su manera de trabajar y deberá aplicar cambios”, indicó Tomás Soley, intendente de seguros.
Ante tal panorama, aquellas con dificultades para adaptarse están a las puertas de transferir su cartera de asegurados a otra compañía y desaparecer. Lo que podría generar es que los dueños de este tipo de negocios continúen como figura física vendiendo directamente las pólizas del INS.



Natasha Cambronero
Daniel Chacón
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