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LA REPUBLICA siempre ha apoyado el concepto de la libre competencia en el sector telecom, para asegurar que los costarricenses tengan acceso a un mejor servicio, al mejor precio

Sí al ICE, sí a la competencia

Es hora de poner fin al principio.
En un referéndum nacional de 2007, los costarricenses aprobaron un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, que incluyó el compromiso de abrir el sector telecom a empresas privadas.
El año pasado, Claro y Movistar comenzaron a ofrecer servicios de telefonía celular, excepto en un grupo de municipios que sigue limitando el alcance, para que las empresas puedan operar dentro de sus fronteras.
En el Area Metropolitana, diez cantones —como Curridabat, Santa Ana y Escazú, entre otros— continúan oponiéndose a la competencia en el sector telecom, utilizando diversas técnicas administrativas, incluyendo la negativa a otorgar permisos para la construcción de las torres, sin las cuales el cliente móvil de una empresa no puede conseguir una señal.
Dado que hay no menos de 250 mil personas que viven en estas áreas, una restricción de los servicios significa que Claro y Movistar estén excluidas de una parte significativa del mercado, mientras que el ICE goza de la cobertura en todo el territorio nacional.
Por su parte, los habitantes de los diez municipios quieren poder elegir su operador, según un sondeo entre 250 personas, realizado la semana por LA REPUBLICA.
El ICE, sin duda, cuenta con un amplio apoyo en todas las áreas afectadas, sobre todo en Montes de Oca y Santo Domingo, donde solo una pequeña mayoría anhela un mercado abierto.
No obstante, los habitantes de los diez municipios en general tienen una preferencia de dos a uno a favor de la competencia.
En algunos municipios importantes, como Alajuela y Tibás, el margen por cierto fue de cerca de tres a uno.
LA REPUBLICA siempre ha apoyado el concepto de la libre competencia en el sector telecom, para asegurar que los costarricenses tengan acceso a un mejor servicio, al mejor precio.
Un ICE fuerte y eficiente es necesario para presionar a los operadores privados.
Igual de importante, es que las compañías privadas reten al ICE.
Cuatro años después del referéndum, y un año desde la apertura del mercado telecom, es tiempo de poner fin al principio, y dejar que las compañías operen en condiciones de igualdad.



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