Senado mexicano rompe monopolio energético
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Senado mexicano rompe monopolio energético


Después de una sesión que se prolongó por diecinueve horas, el Senado de México aprobó ayer una reforma energética calificada oficialmente como "transcendental" y que busca terminar con el monopolio del Estado en el sector de hidrocarburos.
El proyecto, que fue anunciado en agosto pasado por el Gobierno de Enrique Peña Nieto, pasa ahora a la Cámara de Diputados, que comenzará a analizarlo en las próximas horas, con la intención de que el trámite legislativo quede completado el domingo a más tardar.


Y ello porque el período ordinario de sesiones legislativas de este año vence el próximo domingo y tanto el Gobierno como el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) quieren cerrar el proceso antes de que los legisladores se vayan de vacaciones.
"A partir de esta decisión, México se volverá un referente energético a nivel mundial: aprovecharemos mejor nuestros vastos recursos energéticos, que antes eran técnica y económicamente inviables de explotar", afirmó Peña Nieto poco después de que el Senado completara la aprobación de la iniciativa.
Según el gobernante, la reforma aprobada es "transcendental" porque permitirá que "el sector energético impulse el desarrollo industrial y regional del país".
El proyecto, que incluye reformas a tres artículos de la Constitución y por ello necesitaba los dos tercios de los votos de los senadores, fue enriquecido durante el trámite legislativo con aportes del conservador Partido Acción Nacional (PAN).
Entre las modificaciones introducidas figura la posibilidad de que el Estado firme contratos de producción con empresas privadas, nacionales o extranjeras, algo que venía pidiendo el PAN, que consideraba insuficiente la apertura propuesta por el Gobierno.
El Gobierno sólo planteaba la posibilidad de contratos de utilidad compartida, pero no de producción.
El académico de la Universidad Iberoamericana Jesús Amador Valdés destacó "el mayor nivel de apertura de la industria energética", un proceso en el que ya han entrado países de economías socialistas como Cuba.
La reforma puede "contribuir a hacer un mejor uso de los recursos energéticos del país", dijo a Efe Valdés.
Desde que en 1938 se decretó la expropiación petrolera en México, los hidrocarburos han sido explotados por la empresa pública Petróleos Mexicanos (Pemex), una compañía que sufre una gran carencia de inversiones.

Sin embargo, los efectos en el sector tardarán en notarse. Faltan por presentarse las leyes secundarias que regularán la reforma energética y, además, pasará bastante tiempo hasta que comiencen a operar empresas privadas en el sector.
"Esto va a tardar todavía un rato. Incluso en las leyes secundarias se van a llevar unos 180 días", declaró a Efe el editor de la revista Petróleo y Energía de México, Milton Méndez.
Asimismo, todo ello queda pendiente de la posibilidad de que triunfe una propuesta de la izquierda para someter a consulta popular esta reforma, que podría llevarse a cabo durante las elecciones legislativas del 2015.
La reforma, aunque es vista con buenos ojos por los analistas, tiene pendientes algunas asignaturas, como los porcentajes de utilidad que se compartirán con la iniciativa privada y el marco de transparencia que se necesita para las operaciones.

México/EFE

 

 


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