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Miércoles, 16 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


Seamos valientes y construyamos justicia y bienestar

Miguel Angel Rodríguez [email protected] | Lunes 15 octubre, 2018


Seamos valientes y construyamos justicia y bienestar

II.- Capacitación laboral para el siglo XXI

El crecimiento económico acelerado y compartido es una herramienta indispensable para enfrentar y vencer los graves problemas que vivimos. Para lograrlo debemos avanzar en muchos campos para tener una mayor y mejor utilización de nuestra fuerza laboral, para aumentar el ahorro doméstico y asegurar altos niveles de formación de capital y para lograr un crecimiento más rápido de la productividad.

La formación de capital humano, la capacitación y el reentrenamiento de la fuerza laboral son herramientas de la mayor importancia en la consecución de este objetivo.

El estancamiento de la pobreza y el incremento en la desigualdad que venimos sufriendo es en mucho resultado de una economía partida en dos. Nuestra economía dual muestra por una parte un sector moderno y dinámico exportador de bienes y servicios; que demanda trabajadores con educación al menos de secundaria completa, con ventajas para las personas con dominio de otro idioma, y habilidades literarias, numéricas y tecnológicas. Por otra parte un sector tradicional con poco dinamismo, que no genera empleo formal suficiente para la población que carece de las habilidades demandadas por el sector generador de empleo.

Además la cruel crisis de inicios de los 80 significó que se disminuyera en una quinta pate la asistencia a secundaria, lo que junto con la inmigración de personas con poca capacitación laboral determinó la configuración actual de la fuerza laboral, con alta proporción de mano de obra no calificada.

Nuestra tarea es pues triple.

Primero.- Asegurar a los jóvenes una educación de calidad que les desarrolle a nivel de secundaria las habilidades de utilización de conocimientos y manejo en sociedad necesarias para poder incorporarse el sector dinámico de la economía, bien directamente (enseñanza técnica o académica con ingreso a la fuerza laboral) bien después de estudios terciarios.

Segundo.- Para enfrentar la velocidad del cambio en el sector dinámico de la economía, se requieren mecanismos de capacitación masiva en línea para adaptarse a los nuevos trabajos que irán surgiendo y reemplazarán a los que hoy prevalecen.

Tercero.- Desarrollar mecanismos para capacitar a los trabajadores sin los conocimientos ni las facilidades para socializar en la economía dinámica, a fin de que puedan incorporarse a ella.

La educación técnica a nivel secundario debe ser una oportunidad de progreso social y económico para jóvenes que no vayan a seguir una carrera académica universitaria, y que bien sea desean incorporarse directamente a la fuerza laboral al término de la secundaria, o bien seguir carreras técnicas cortas. Para hacerla más atractiva es preciso relacionarla directamente con oportunidades reales de ocupación (educación dual) y recortar su duración a cinco años cuando no se quiere seguir una educación universitaria.

El reentrenamiento de trabajadores desplazados y la capacitación de quienes no tuvieron la oportunidad de terminar secundaria, se magnifica cuando consideramos los cambios en habilidades necesarias para la moderna vida laboral.

El cambio se da tan rápido que nos obliga a vivir diferentes vidas laborales. Los mileniales y generaciones posteriores se verán forzados —para tener una vida plena— a experimentar muy diferentes ocupaciones. Ahora prepararse para el trabajo será una actividad continua

La tarea es gigantesca y significa una verdadera revolución de las políticas sociales, de educación y de capacitación y reentrenamiento del siglo XXI.

Desde hace muchos años los países más avanzados económicamente han estado implementando programas de reentrenamiento para las personas que pierden sus ocupaciones. Los resultados han sido muy limitados y contradictorios. Por una parte muchos de los reentrenamientos no han sido adecuadamente dirigidos a preparar a los alumnos en áreas con suficiente demanda por falta de coordinación con lo que las nuevas ocupaciones demandan. Por otra parte, los trabajadores desempleados carecen en muchos casos de los conocimientos básicos y las habilidades personales para aprender las nuevas actividades, y ha faltado el uso de cursos de equiparación para facilitarles su capacitación. En otros casos ha faltado facilitar recursos financieros para que los trabajadores puedan dedicar a la capacitación el tiempo requerido.

En nuestro caso, ¿adónde nos podría conducir el avance de la automatización?

Es por ello tarea fundamental asegurarnos que el sistema educativo genere en los estudiantes las habilidades que les van a permitir triunfar en un mundo que cambia con tanta velocidad, en el cual la automatización abarca cada día nuevos procesos y en el cual debemos enfrentar los niveles tan elevados de desempleo e informalidad que sufre Costa Rica. Para ello se requiere alta calidad educativa desde la primaria, que las pruebas internacionales nos indican no tenemos.

Pero contamos con una institucionalidad que bien coordinada y dirigida desde el Poder Ejecutivo, y con políticas decisivas adoptadas con amplia participación, bien puede llevar adelante esta necesaria tarea.

Contamos desde el sector público con la experiencia exitosa en educación a distancia de la UNED; con el desarrollo de la educación universitaria tecnológica del TEC; con la historia de capacitaciones del INA; y claro con los valiosos aportes de la UCR, la UNA y la UTN y con el valiosísimo trabajo de los colegios técnicos. Además con las muchas iniciativas valiosas del sector privado.

Pero en todos los casos se requiere una férrea voluntad de mejorar las ejecutorias actuales de estas instituciones y coordinar sus esfuerzos.

Elaborar propuestas en este campo debe ser tarea prioritaria del gobierno y de la sociedad costarricense.









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