Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 11 Noviembre, 2015

No hay dinero para obras sociales, y mucho menos para mejorías de Puerto Limón, porque todo el presupuesto va para salarios y prebendas; no hay utilidades

Se necesita más que puerto nuevo en Moín

Desde el momento en que se descarga un contenedor de un barco en Limón, y si todos los documentos están preparados de antemano, el importador tiene que esperar siete días naturales para recibirlo en su bodega en San José u otro punto del territorio nacional. Igual, si está exportando, tiene que enviar el contenedor una semana antes a Limón si quiere que salga en fecha específica.
¿Cómo es posible? Solo los procesos de moverlo de un lugar a otro en el muelle y luego colocarlo en una rastra toman tres días, mientras que la aduana toma dos días, para un total de cinco.
Esta es la situación ideal —si llueve mucho, si es un fin de semana, si están “enfermos” muchos muelleros de Japdeva puede haber demoras.
Todo el proceso de recibir el contenedor le cuesta más o menos $1.040 al importador independiente de lo que cobró el barco para traerlo desde su punto de origen y los intereses cobrados por el banco por el capital amarrado en el contenido del contenedor.
En el Puerto de Manzanillo en Panamá es un día de puerto y un día de aduana y un costo de $665. En Port Everglades en Estados Unidos el tiempo se mide en horas para todo el proceso y el costo es menor aún.
Los papeles de importación y exportación de Costa Rica son tan complejos que según el Banco Mundial se requieren siete días hábiles de un especialista para completarlos.
Es probable que los funcionarios de la aduana trabajen bien y a buen paso, pero toma tiempo revisar papeles que llevaron más de 50 horas para prepararse.
Se habla en los medios y en los corredores de la Asamblea Legislativa de reducir el papeleo, pero sigue consumiendo resma tras resma de papel el gobierno. Hay trámites repetidos y engorrosos, pero la verdad es que muchos pudieran mecanizarse para reducir tiempos. Sin duda don Helio Fallas y su equipo están luchando para reducir toda esta tramitología.
En el caso del Puerto en Limón, hay otro factor que limita su eficacia y la posibilidad de reducir los costos de usarlo. Por el factor del calado solo entran barcos pequeños; la profundidad del agua frente a los muelles no es suficiente para acomodar los barcos grandes que más típicamente se usan para contenedores en los puertos modernos.
El sindicato de los muelleros sigue insistiendo que el gobierno intenta asfixiar a los muelles y esto lo hace al no autorizar presupuesto para pagar por más calado, mejores grúas y otras inversiones. Lo que a estos se les ha olvidado es que cuando se constituyó Japdeva (que es una institución para desarrollar toda la zona atlántica) se operaba bajo el principio de que se financiaban las obras usando las utilidades de los muelles.
Pero ya no hay dinero para obras sociales, y mucho menos para mejorías de Puerto Limón, porque todo el presupuesto va para salarios y prebendas; no hay utilidades.

Carlos Denton
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