Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 7 Enero, 2015

Muchas veces uno puede reinventarse para volver con nuevos bríos sobre el camino que hay que terminar de recorrer


Hablando Claro

Reinventarse; un imperativo

Aunque no hay un momento determinado en el calendario para provocar una evaluación de lo que hacemos y cómo podemos mejorarlo, sin duda que el inicio de un nuevo año es un punto de inflexión para muchos de nosotros. Pasada la nostalgia del calendario que concluyó, se abre una ventana de oportunidad para plantearnos nuevos retos. Detenernos y reflexionar. Buscar un espacio y un tiempo que nos permita evaluar nuestro crecimiento, revisar nuestras prioridades y replantear las metas es un acto de madurez. Porque somos obras en constante proceso de modelación. Porque hay muchos pasos que caminar antes de estar 100% completos, aunque ciertamente experimentemos etapas de vida de enorme plenitud y realización.
Tener la posibilidad de reinventarse, dice el médico Mario Puig, no significa que uno cambie la esencia de ser quien es, aunque sí nos provoca transformaciones de lo que somos y consecuentemente de cómo nos proyectamos hacia los demás.
El cirujano, que es experto en reinvención, dice que cualquier crisis o momento crítico, marca un punto de inflexión que nos conduce idealmente a intentar cambios. Claro que algunas personas en momentos aciagos pueden caer en el vacío de la inacción o paralizarse porque no se sienten capaces de salir de su zona de confort; lo cual no implica estar cómodo, sino simplemente sentirse seguro en un lugar o en entorno conocido, aunque ya se haya vuelto inadecuado para la realización personal. Por eso los puntos de inflexión se generan a partir de lo que Puig denomina “insatisfacción inspiradora” que es el instante en el que a uno le invade una imperiosa necesidad de cambiar, para ir hacia otro nivel, para buscar otro horizonte. Y he ahí la posibilidad de la reinvención.
Suena fácil, pero no lo es. Hay que tener la suficiente seguridad en nosotros mismos para juntarla con el coraje que implica cambiar lo establecido en nuestras vidas, recoger las velas y calibrar la brújula para reorientar el camino.
En ocasiones, ese proceso implica cambios muy abruptos. Pero no siempre. Muchas veces uno puede reinventarse para volver con nuevos bríos sobre el camino que hay que terminar de recorrer.
Es lo fascinante, por ejemplo, del camino hacia lo alto de la montaña. No se ha terminado hasta alcanzar la cúspide y hasta volver a bajarla. Es lo fascinante también de la vida: que siempre nos brinda oportunidades de exploración.
Tomar esas oportunidades, sin embargo, requiere coraje y determinación. Y aunque ciertamente por momentos uno quiera rendirse, por ventura tenemos una voz interior que nos empuja a reinventarnos. Porque está en nuestra naturaleza humana.
La lección me la ha dejado clara mi propia vida y la de amigos queridos que me han permitido el inmenso privilegio de nutrirme de sus experiencias.
Ojalá usted también pueda recomenzar este 2015 con las metas renovadas. Porque eso, aseguran los expertos, trae consigo mucho crecimiento y un gran aumento en la confianza propia. La mejor fórmula para explotar los talentos y capacidades que todos tenemos.
¡Que tenga un buen 2015!


Vilma Ibarra