Personas que tienen un alto nivel de autoexigencia, que son perfeccionistas, autocríticas y temen al fracaso, son las más propensas a sentirse impostores en sus puestos de trabajo, según Gabriela Roberti, especialista en talento.
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“Este fenómeno es una manifestación psicológica donde las personas pueden desconfiar en algún momento de su vida, sobre sus capacidades y dudar del puesto de trabajo que están ocupando actualmente”, agregó Roberti.
Y es que este síndrome se caracteriza por experimentar malestar emocional asociado al sentimiento de no merecer la posición que se ocupa, ya sea laboral, académica o social.
Algunas causas que pueden arrastrar a una persona a sufrir este síndrome se debe a la influencia familiar, creencias, estereotipos sociales y de género.
Para superar el síndrome del impostor, es importante promover el autoconocimiento, definir fortalezas y capacidades, fomentar la tolerancia, tener una visión más amplia sobre los errores y aciertos y evitar comparaciones constantes.
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“De igual forma, es importante el papel de las organizaciones a la hora de apoyar a sus colaboradores que sufren o han sufrido de este fenómeno, es necesario que fomenten el uso de herramientas como coaching individual y grupal, e impulsen el trabajo en equipo para evitar exceso de trabajo y cumplir con el bienestar de todos los colaboradores”, concluyó Roberti.