Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 25 Enero, 2012


Todavía suenan en mis oídos las palabras de la jueza que me sentenció a tres años de cárcel y que me dio el beneficio de la ejecución condicional de la pena, para no ir a prisión.
Más o menos fue así.

“Todo lo que usted escribió fue cierto; esto quedó demostrado en juicio, pero, no lo escribió de la forma correcta. Fue demasiado duro y lastimó la honorabilidad del demandante”.
Yo tenía razón, pero perdí la demanda y por poco me meten a la cárcel.
El asunto fue por defender a Badú con mucha vehemencia.
Escribí más de 300 Notas de Tano defendiéndolo y cuestionando a quienes lo destituyeron como técnico de la Selección Nacional, y ahora, un lector se molestó porque he escrito tres notas sobre la destitución y sus consecuencias de los señores Todd y Peraza.
Sigamos y terminemos con lo de ayer.
Don Abel Pacheco tuvo la ocurrencia, pocos días antes de abandonar su cargo, de nombrar a don Pedro Ureña como director de Deportes, conociendo que venía un gobierno de Liberación Nacional con su propio equipo de trabajo en el sector deportivo.
Una total y absoluta imprudencia.
Lógicamente, desde el primer día chocaron el viceministro de Deportes nombrado, Osvaldo Pandolfo, y el director de Deportes, Ureña. Era una confrontación lógica, máxime por el estilo probado y confirmado de Pandolfo, que gusta de trabajar en equipo.
Cuando don Osvaldo asume un puesto, siempre pide y escoge a su gente.
Los roces se presentaron desde asuntos simples como el uso del vehículo oficial y las oficinas del jerarca, hasta temas de fondo como la conveniencia o no de celebrar los Juegos Nacionales.
Quien quiera repasar las actas del Consejo Nacional de Deportes, mientras “trabajaron” juntos, Pandolfo y Ureña, conocerá la historia oficial del caso.
Lo cierto es que don Pedro se sintió acosado laboralmente por Pandolfo y RENUNCIO a su cargo, nadie lo despidió y, a pesar de que RENUNCIO, presentó una demanda contra el Estado, no contra Pandolfo y la ganó, como se ganan miles y miles de demandas contra el Estado, con o sin razón. Suponemos que don Pedro llevaba razón en la suya. Si algo sobra en Costa Rica, son leyes e incisos para enredar las cosas.
Es más, que nadie en este país se extrañe si don Luis Peraza dentro de pocos meses, le gane su propia demanda al Estado, que acaba de despedirlo, a pesar de las causas tan claras que provocaron ese conflicto laboral. Punto final.

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