Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 25 Febrero, 2008

No me ayudés, compadre

Claudia Barrionuevo

Una amiga de cuarenta y pocos años se subió a un bus y una adolescente le cedió su asiento. Casi sucumbe a una depresión pero el trayecto era demasiado largo y, total, para estar triste mejor estar sentada. Al llegar a su casa le contó a su hermana el mal momento que había pasado y su sobrinita, para animarla, le dijo, “No, tía: seguro pensó que estaba embarazada”. A lo que mi amiga respondió, “Gracias cariño, eso me hace sentir mejor: no estoy vieja, estoy gorda”. A veces es mejor no recibir palabras de consuelo.
Existe una fórmula terriblemente tica para descalificar a alguien evitando quedar como un “baja pisos”: iniciar la crítica devastadora con un “yo lo quiero mucho pero”… A veces es mejor que no lo quieran a uno.
Muchas veces para —supuestamente— defender a alguien más bien lo destrozan con sus intenciones. Es allí donde resulta tan útil la sentencia “con amigos así, para qué enemigos”.
En este momento, Andrea Morales, la joven diputada que es tan famosa como los personajes de la tele, es defendida por muchos. Debe sentirse muy complacida con el resultado de sus jugadas ajedrecísticas. Permanentemente recibe halagos y felicitaciones constantes de los enemigos de su propio partido (si es que aún comulga con el Partido Acción Ciudadana).
Su juventud no excusa sus actitudes, pero la verdad es que su edad le permite jugar de diputada y personaje famoso. Total, son cuatro años (de los que le quedan un poco más de dos) y luego le espera una larguísima vida para dedicarse a lo que se le antoje. La política no debería estar entre sus planes futuros, pues quienes fueron sus compañeros de partido dudo que quieran mantenerla en su agenda y —definitivamente— quienes hoy le brindan su amistad y la felicitan por sus actitudes la olvidarán para siempre cuando ya no sea útil. O sea, muy pronto.
Entre los actuales defensores de la diputada se encuentran aquellos que no dijeron la verdad en cuanto a la fecha límite para aprobar la agenda de implementación del TLC. ¿Mintieron? Es muy grueso afirmarlo. En política parece que entre decir la verdad y mentir hay una gran diferencia y la sentencia que dictamina que el fin justifica los medios se sigue aplicando al pie de la letra.
Los diputados del PAC solicitaron ante la Procuraduría un pronunciamiento que aclarara la situación legal del TLC. El dictamen desmiente al gobierno y desarma sus presiones, aunque ellos insistan en mantener su posición.
¿Por qué Andrea Morales cree en los halagos y felicitaciones de quienes manipulan la verdad? ¿Por qué serían sinceros con ella y no con el país? ¿Se lo preguntará? Tal vez no.
Cuando deje de ser diputada encontrará palabras de consuelo. Algunos le bajarán el piso argumentando que la quieren mucho. Yo que ella, saldría al ruedo de tantas defensas enarbolando la frase de “no me ayudés, compadre”. Pero la señorita Morales parece más que complacida con las atenciones de tantos caballeros. Que le aproveche. Lo que dure.

claudia@chirripo.or.cr