México aumenta el salario mínimo y acelera hacia una semana laboral de 40 horas
Gobierno mexicano aprobó un aumento de 13% al salario mínimo a partir de enero y avanzó en el plan para reducir la jornada laboral hacia 2030
Esta semana México dio un paso decisivo en la transformación de su política laboral.
Y es que, a partir de enero, el salario mínimo aumentará un 13%, lo que dejará el ingreso diario en 315,04 pesos (17 dólares aproximadamente) en el resto del país y en 440,87 pesos (24 dólares) para las regiones fronterizas del norte, según lo anunciado por Marath Bolaños, ministro de Trabajo.
El salario mínimo mensual quedará en 9.582,47 pesos (cerca de 527 dólares).
La medida, que se acordó tras consultas con autoridades financieras y empresarios, forma parte de una estrategia que, según el Gobierno mexicano, ha permitido elevar el salario mínimo acumulado en 154% desde el 2018.
La presidenta Claudia Sheinbaum defendió el incremento al asegurar que la política salarial ha contribuido a reducir la pobreza y a fortalecer el poder adquisitivo, incluso en un entorno económico complicado.
El anuncio llega en medio de señales mixtas para la economía mexicana, que recientemente mostró una contracción de 0,3% y enfrenta un clima de incertidumbre por las acciones arancelarias del presidente Donald Trump y la próxima revisión del USMCA.
En paralelo, el Gobierno enviará al Congreso la propuesta formal para reducir la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas de manera gradual.
El plan contempla recortar dos horas por año a partir de 2027, con el objetivo de alcanzar el nuevo estándar en 2030.
Esta reforma, una de las promesas centrales de Sheinbaum, ha enfrentado resistencia de sectores empresariales, quienes advierten sobre el impacto operativo en las compañías.
Pese a ello, la presidenta asegura que el país está listo para transitar hacia una estructura laboral más justa.
La reforma ya cuenta con base legal y, de acuerdo con la Secretaría del Trabajo, se blindará para impedir que la reducción de horas implique recortes salariales o pérdida de prestaciones.