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Se respiraba agobio en ese lugar.

Yo pensé que lo que a mi me sucedía era el fin del mundo, pero al escuchar las historias de terror financiero de los demás, pensé que lo mío es cuestión de ordenarme.

Hace unos meses asistí a un interesante Seminario de Finanzas Personales. Había tan solo 120 personas de las 2,6 millones de este país que lo necesitan porque están endeudadas.

¡Si!...¡Más de la mitad de nuestro país está endeudado de acuerdo al Ministerio de Economía!

Y ojo, ahí no termina la cosa: las deudas crecen más que la población en un año. Para rematar, el 83% de las discusiones en un matrimonio son por motivo de deudas.

Algo estamos haciendo mal. ¿Pero qué?

Mi conclusión: nos enseñan muy bien a crear riqueza, pero muy mal a administrarla (como consumidores). Y cuando nos van a enseñar esto último, lo hacen desde una perspectiva racional que no basta para una acción completamente emocional, como lo es la del consumo.

Este dato de la Universidad de Harvard valida mi posición: 85% del proceso de toma de decisiones de compra es emocional.

Dicho lo anterior, la forma en que nos deben de enseñar a administrar el dinero debe cambiar de enfoque y dirigirse a cómo funcionan nuestras emociones.

Los consejos obvios tipo "hay que ahorrar", "no pedir prestado" y "use inteligentemente su tarjeta" no funcionan, en la medida en que no los acompañemos demotivaciones específicas que activen emociones poderosas para crear acciones concretas.

Fue así como decidí compartir mi conocimiento en el Seminario y muy amablemente me cedieron 20 minutos para ello en la última sesión.

Terminé "sin querer queriendo" hablando una hora debido a lo útil del tema para la audiencia.

Abordé las Finanzas Personales desde mi conocimiento del consumidor a nivel de Comportamiento Humano, Neuromarketing y Pensamiento Creativo.

Les compartí un sistema de cómo reducir la resistencia inicial al cambio, motivarse para emocionarse y así, generar nuevos hábitos de consumo positivos y sostenibles. ¡Fue un éxito!

Tanto que ahora comparto con usted los primeros 3 pasos del sistema que diseñé, basado en nuestras emociones para que el camino al saneamiento de sus finanzas no sea tortuoso:

(estos pasos son aplicables para cuando uno está frente a frente de lo que quiere comprar)

Haga las de Forrest Gump: ¡corra, huya y no pare! Está científicamente comprobado que uno no puede batallar contra la tentación. Entre más tiempo pase expuesto, más se desgastará sicológicamente, por ende más vulnerable estará. Y al puro final gastará.

Mejor café en mano que 100 volando: sucumbió a la tentación, entró a la tienda, se lo probó y quiere llevárselo. Vayase,dé una vuelta fuera de la tienda antes de ir a la caja y deje que la razón aparezca. La semana pasada, un café de 1200 colones en un Food Courtevitó que gastará en una sincreíbles y exclusivas botas de diseñador de 110 mil colones.

Distinga entre necesidad y deseo: siempre que vaya a comprar algo pregúntese si es necesidad o deseo.Si es la primera, no lo piense. Si es la segunda, piense pero en lo que aún debe. Y aplique la recomendación inicial.

Salga de la zona de confort y cambie sus malos hábitos de consumo de forma radical. Salir de deudas es tener paz y la paz no tiene precio...¡por dicha!

Lo reto a aplicar a partir de ayer estos 3 pasos iniciales....¿¡Quién dijo Miedo?!

 

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