Nuria Marín

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Martes 25 Marzo, 2008

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Matrimonios por poder


Nuria Marín

Quedé perpleja e indignada frente a la noticia de que había al menos 10 mil costarricenses casados con extranjeros a los que nunca han visto. Se trata en la mayoría de los casos de notarios inescrupulosos que mediante el uso tergiversado del matrimonio por poder, aprovechan la necesidad de la gente y lucran con el deseo de extranjeros por obtener su ingreso y residencia a nuestro país.
Más triste aún quedé ante la respuesta, o falta de ella, del Estado en sus diferentes instancias. Nos encontramos, ni más ni menos, frente a una serie de acciones y actuaciones que violentan nuestras instituciones, consagradas en la Constitución Política, tales como la familia y el matrimonio.
Por una parte, el Tribunal Supremo de Elecciones, jerarca del Registro Civil, prácticamente evade su responsabilidad al indicar que el tema es muy “complicado” pues les resulta difícil cuestionar un matrimonio cuando en apariencia se han cumplido los requisitos de inscripción. Por la otra, la Dirección General de Migración, la cual elevó una voz de alerta y oposición frente al abuso de los matrimonios por poder, se ve opacada y si se quiere atada de manos, frente a la interpretación de la Sala Constitucional que le inhibe a cuestionar “la materialidad del vínculo del matrimonio” (#7388-07).
Por último, nos preguntamos, ¿y el Ministerio Público, qué ha hecho? Los hechos narrados (matrimonios por interés, uso de documentación falsa, entre otros), son indicios claros y precisos de que se ha cometido una serie de violaciones al orden jurídico. Estos, además de la responsabilidad notarial actualmente en investigación según la Dirección de Notariado, tipifican como delitos contra la fe pública. Concretamente, y al menos, como falsedad ideológica y falsificación de documentos públicos e inclusive hasta podría constituir la figura de asociación ilícita.
La respuesta oficial tanto del Poder Ejecutivo como del Legislativo se centra en cambiar la legislación. ¿Cuánto tendremos que esperar? Eliminados los matrimonios por poder, ¿podremos evitar matrimonios (sin poder) pero igualmente con interés migratorio? El problema, como vemos es más profundo.
Somos víctimas de un Estado concentrado en la literalidad de la ley. Un Estado más preocupado por justificarse que en asumir con autoridad sus responsabilidades. Un Estado que defiende los derechos de los infractores pero se olvida de las víctimas, que en este caso somos todos nosotros los costarricenses al permitir que delincuentes, traficantes o indeseables ingresen y puedan incluso luego obtener la ciudadanía. ¡Por favor, no seamos víctimas de tanta ingenuidad, pues la factura es cara!

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