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Sábado, 17 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Luna de miel con don Óscar se terminó

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 21 junio, 2018

David Guzmán mostró un nivel muy bajo al acostumbrado ante Serbia.

Luna de miel con don Óscar se terminó

Sucede siempre.

Se escoge al director técnico de la Selección Nacional y se forman de inmediato dos bandos: quienes lo respaldan y quienes lo adversan.

Con Óscar Ramírez no fue la excepción. Nosotros nos ubicamos en el sector del respaldo y lo hicimos por una razón muy sencilla.

Formamos parte de una minoría que considera que el fútbol costarricense es de baja calidad y que salvo Keylor Navas, el resto de nuestras “estrellas” juegan bien al fútbol, pero están sobrevaloradas.

Con todo respeto a sus trayectorias, creo que tuvieron la suerte, que no es lo mismo que la capacidad, de jugar al fútbol en una época donde la industria que lo mueve los convirtió en legionarios y en actores millonarios, suponemos que por merecimientos (eso no lo vamos a juzgar).

Pero, me atrevo a afirmar, que ninguno de los actuales integrantes de la Tricolor –salvo Keylor–, suma las cualidades técnicas que los viejos del barrio apreciamos en futbolistas de épocas anteriores, que lógicamente las nuevas generaciones no vieron jugar.

Cito un solo caso: en Rusia no juega ningún futbolista costarricense, con las brillantes condiciones técnicas de quienes formaron el Deportivo Saprissa de la década 50-60.

Entonces, nos pareció correcto que Óscar Ramírez se aferrara, se casara y se hiciera adicto a un sistema táctico (5-4-1) que reforzara la zona de retaguardia y casi que por lógica, se debilitara la de ataque.

Jugar abierto la eliminatoria y la mayoría de los partidos de fogueo previos al Mundial, era suicidio.

Pero, pero, pero, nuestra luna de miel con el técnico de Costa Rica se rompió, cuando nos dimos cuenta como miles de compatriotas, que se presentaron partidos en todas las etapas del “Macho”, que, con algunos ajustes tácticos en la formación del equipo, sobre todo a la hora de las variantes, se podían ganar.

Óscar Ramírez nunca los hizo y eso lo lanzó al precipicio, porque llegó el juego clave ante Serbia, y nuestro estratega no ordenó esos ajustes tácticos tan necesarios, evidentes y urgentes, para poder revertir un resultado adverso y quizá ganar el partido.

Mi modesto apoyo al trabajo de don Óscar, se esfumó con la misma intensidad que a la Selección Nacional se le esfumaron las posibilidades de clasificar a la segunda ronda.

No hubo forma, ni manera de que nuestro técnico cambiara su mentalidad y su terquedad, temor y pavor al atrevimiento, nos condujo al abismo.

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