Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 2 Noviembre, 2016

El viajero frecuente busca vuelos punto a punto; no quiere visitar un “hub” que implica perder de 60 a 120 minutos conectando a otro vuelo

Lo que buscan los viajeros frecuentes
 

¿Qué buscan los viajeros frecuentes, personas que salen del país 25 veces o más cada año? Normalmente viajan por obligaciones relacionadas con su trabajo y el empleador paga el pasaje. ¿Mejorará su situación con la anunciada entrada al mercado de tres líneas aéreas; Air Costa Rica, Wingo y Volaris? Queda por verse, pero lo definitivo es que si no capturan una buena tajada del mercado del viajero frecuente, no tendrán éxito.

La prioridad máxima de los viajeros frecuentes es que el vuelo opere en agenda. Cualquier otra cosa —comida, refrescos, tamaño del asiento, tripulantes corteses— es secundario. Ellos tienen compromisos en los lugares a donde se dirigen y la pérdida de una, dos, tres horas puede implicar menos ventas, disgustos de sus clientes, y otras calamidades.

Una razón por la que TACA prevaleció y absorbió a las otras líneas centroamericanas incluyendo a LACSA es que la primera operaba con más disciplina. La línea tica trataba de compensar por sus operaciones tardías sirviendo licor gratis a cualquier hora del día o de la noche; pero los viajeros frecuentes que estaban perdiendo compromisos y viendo su día laboral desvanecerse, lo menos que encontraban atractivo era comenzar a tomar tragos. Mientras que los turistas estaban felices y se quedaban con LACSA, los viajeros frecuentes salieron huyendo a TACA.

El viajero frecuente busca vuelos punto a punto; no quiere visitar un “hub” que implica perder de 60 a 120 minutos conectando a otro vuelo. Viajar a Managua, un vuelo directo de 35 minutos, se convierte en un viaje de cuatro horas si el pasajero tiene que pasar por Panamá o San Salvador. Un “hub” es aceptable en viajes largos pero para moverse dentro de la región centroamericana pasando por un segundo aeropuerto no agrada al viajero frecuente.

Tiene que haber por lo menos dos vuelos diarios punto a punto y quizás más para cumplir con el viajero frecuente; este necesita armar su agenda y después buscar vuelos y no obligatoriamente adaptarse al horario de la aerolínea. Es seguro que el pasajero que va de negocios va a trabajar el día del viaje y entonces un vuelo entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde no le sirve. “Corta el día” y reduce las oportunidades. Para tomar un vuelo a las 10:00 el viajero frecuente tiene que salir para el aeropuerto a las 08:00 (no lleva equipaje y está “pre-chequeado”). Llega a su destino en otro país de la región a las 11:15 y cuando termina de pasar por la aduana, la migración y viajar a su oficina ya es la 1 de la tarde. ¡Se le fue medio día de trabajo!

Como no entrega maletas para ser llevadas en la bodega del avión, el viajero frecuente prefiere una cabina con compartimentos superiores amplios, que permitan acomodar su equipaje de mano.

Otro punto importante para los viajeros frecuentes es que tenga y entregue la tripulación los papeles correctos a llenarse para entrar al destino.

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