Enviar
Lista de la vergüenza


Los inversionistas que deseen establecer negocios en el país deben recorrer un infierno de diez etapas burocráticas que desalienta a más de uno antes de alcanzar su meta.
Con tino, el abogado especialista en contratación pública y concesiones, Eric Scharf, elaboró para LA REPUBLICA una lista con los principales problemas a los que se enfrentan los empresarios que quieren desarrollar operaciones en Costa Rica. El listado de la vergüenza, dado a conocer ayer por este diario, resume claramente en diez pasos, la génesis de un calvario cíclico al que no se le ha encontrado hasta ahora la forma de ser resuelto.
Mucho se ha venido hablando en los últimos años de desarrollar reformas, de cambiar leyes, de eliminar trabas e incluso de renovar el modelo fiscalizador actual por uno que opere más a posteriori, pero lo cierto es que aún nada de eso ha logrado detener, o al menos alivianar, el suplicio de quienes intentan desarrollar alguna obra, ya sea pública o privada.
El problema quizás es que para tratar de resolver esta situación se debe comenzar por escuchar a sus actores.
Poco se logrará con pensar en establecer políticas y acciones desde el interior de la administración pública, siendo que, dentro de esta, es donde está gran parte del síndrome burocrático que inmoviliza al país.
La actual administración mostró preocupación en el tema y nombró a un ministro para que su tarea principal fuera destrabar la maraña tramitológica que envuelve al país.
Desconocemos cuál ha sido la participación del sector privado y de los expertos que a diario deben lidiar con los problemas burocráticos en este intento de mejorar las cosas, pero bueno sería que su voz no se la lleve el viento.
Sin embargo, a pesar de que ya pasaron dos años de gestión, las quejas siguen siendo las mismas, y los cambios verdaderos son escasos.
La idea de una Costa Rica próspera, ágil y eficiente, solo se logrará con el trabajo mancomunado de todos los sectores. Esperamos que esta idea no se desvanezca por culpa de un infierno burocrático que todavía mantiene al país divagando entre la impotencia de quienes intentan hacer algo y no lo consiguen, y el desdén de otros que no luchan con fuerza por el cambio que Costa Rica merece.
Ver comentarios