Laura Fernández señala que estrechará la cooperación con el FBI y la DEA de EE.UU.
Aspirante se compromete a defender Costa Rica de la corrupción y de cualquier amenaza ideológica comunista
Tras aseverar que en su gobierno “el orden será la regla”, Laura Fernández, candidata presidencial del partido Pueblo Soberano, se comprometió a estrechar la cooperación con el FBI y la DEA de Estados Unidos.
La aspirante oficialista aseveró que lo ocurrido en Venezuela la compromete aún más a proteger a Costa Rica de la corrupción y de cualquier amenaza ideológica, a la vez que recordó los coqueteos ideológicos de otros presidentes ticos con la izquierda comunista latinoamericana.
“Estrecharé la cooperación con el FBI, la DEA y el gobierno de los Estados Unidos para barrer de Costa Rica al crimen organizado y al narcotráfico. Se acabó la impunidad en el Poder Judicial. Quien cometa un delito pagará hasta el último día de su condena. Además, como presidenta, no haré lo que otros gobiernos recientes hicieron, como Laura Chinchilla del PLN o Luis Guillermo Solís del PAC: reunirse, legitimar y hasta tomarse fotos con dictadores y violadores de derechos humanos, como Hugo Chávez y Raúl Castro. ¿Quién ha visto? Eso conmigo no pasará”, dijo Fernández.
Finalmente, Fernández señaló que apoya una Venezuela libre porque “todo ser humano merece cumplir sus sueños en su propia tierra”.
Estados Unidos ejecutó la madrugada del sábado un ataque militar “a gran escala” contra Venezuela y capturó al presidente Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados fuera del país.
El anuncio, realizado por el presidente Trump en redes sociales horas después de la operación, marcó un punto de quiebre tras meses de presión creciente de Washington sobre el gobierno venezolano.
La acción militar, que duró menos de 30 minutos, incluyó al menos siete explosiones y vuelos de aviones a baja altura sobre Caracas.
Durante la intervención se reportaron cortes de electricidad en algunas zonas y daños en instalaciones militares, según medios internacionales.
El gobierno venezolano calificó el ataque como “imperialista” y acusó a Estados Unidos de golpear objetivos civiles y militares, mientras llamó a la población a movilizarse.