Sí, es un neologismo, aún no registrado en el Diccionario de la Real Academia Española, DRAE: abumadres. Corresponde a la unión de las palabras abuela y madres. La definición corta: “mujeres que criaron a sus hijos y están cuidando a sus nietos”. Criar y cuidar, dos verbos que a través de la historia de la humanidad se han vinculado intrínsicamente al sexo femenino.
Las mujeres hemos sido las responsables de alimentar, proteger y educar a hijos e hijas. Como he citado en otras ocasiones, datos de ONU Mujeres sostienen que, en todo el mundo, las mujeres y las niñas dedican 2,5 veces más horas al día al trabajo de cuidados no remunerado que los hombres.
Dentro de ese grupo de cuidadoras se encuentran las abuelas, mujeres que a partir aproximadamente de los 45 años comienzan a velar por los hijos de sus hijos, situación considerada normal, tradicional y “orgánica”, entre madres y padres que continúan replicando el mismo patrón de conducta social.
Cuidar a los nietos, ya sea ocasionalmente o por voluntad propia libre de presiones sociales y sicológicas, es positivo porque permite encuentros de transmisión de valores, conocimientos, tradiciones familiares, además de actuar como apoyo emocional para los menores de edad; pero cuando se convierte en una obligación, por las razones que sean, es una mezquindad, y en ocasiones, abuso.
Si la carga del trabajo doméstico y el de cuido han generado disparidades que impiden o limitan que las mujeres disfruten plenamente de sus derechos y oportunidades a lo largo de toda su vida, imagínense lo que significa salir de esa carga física y emocional para entrar -con mucha más edad, y menos vitalidad- a asumir una nueva responsabilidad de atender a menores. ¿No les parece que después de los cuarenta y cinco años, aquellas mujeres que dedicaron su vida a cuidar a otros merecen cuidarse a ellas mismas?
Me refiero a la posibilidad de retomar la vida personal, sola o con pareja. Estudiar, viajar, leer, trabajar fuera del hogar o emprender para tener sus propios recursos económicos, ¡dormir tranquila! sin tener que madrugar, porque es la última etapa de la vida que les queda para concluir lo que no pudieron terminar e iniciar lo que quieren alcanzar.
A nivel de salud mental, el cuido ocasional de los nietos por las abuelas es positivo y saludable, así lo demuestran varios estudios, entre ellos, uno realizado en Berlín, entre 1990 al 2009, denominado “Evolution and Human Behavior”, que comprobó que las abuelas que cuidan de sus nietos una vez a la semana presentaban un riesgo más bajo de contraer enfermedades neurodegenerativas como el Alzhéimer y el Párkinson. Sin embargo, el mismo estudio también evidenció que tener la custodia o pasar más de cinco días a la semana con ellos puede ser perjudicial y favorecer el surgimiento de las mismas enfermedades neurodegenerativas.
Si eres un hombre o una mujer que necesita que su madre le cuide a sus hijos, porque no tiene los recursos económicos para pagarle a otra persona, entonces analice si su proyecto profesional o de vida amerita el sacrificio de la posposición de metas, la tranquilidad y la calidad de vida de la mujer que hizo por usted lo que a usted le corresponde hacer como madre o padre. No la presione a cuidarle a sus hijos con chantajes emocionales: “si no me los cuidas no podré trabajar”, “si no me los cuida, no podré estudiar”, si no me los cuida “no voy a poder ocupar ese puesto de trabajo”, y la peor extorsión afectiva: “es que solo confío en ti…”
La anuencia de la abuela, sin presiones, es necesaria para considerar asumir la atención de los nietos. Debe ser un acto que aporte a la mejora de su calidad de vida. No debería convertirse en una presión sicológica, empleo regular a tiempo completo y peor aún, no remunerado, sino en una acción ocasional o por un periodo circunstancial corto que amerite su ayuda.
Las abuelas son abuelas, no madres (abumadres). Ellas merecen disfrutar a sus nietos y nietas con la libertad que conlleva el amor basado en la función entrañable del apoyo -no la responsabilidad- en la formación y el desarrollo humano de generaciones de niños y niñas para la construcción de mejores personas.





































