Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 5 Agosto, 2016

Nunca hemos definido los intereses de país y carecemos de metas estratégicas de Estado. No hemos construido ejes sociales, económicos o políticos estratégicos y nunca hemos elaborado doctrinas nacionales sobre los asuntos de Costa Rica. Este es un mundo de ocurrencias
 

Sinceramente

La construcción de un país

La construcción de un país es tarea ardua y laboriosa. Esta requiere para comenzar del conocimiento de todo lo que los costarricenses ansían. No se gobierna para hacer lo que el gobernante quiere, sino para hacer lo que los habitantes del país necesitan y desean. Gobernar contra corriente es tremendamente contraproducente. Gobernar contra los deseos de la mayoría es una tarea de titanes. Cuando el gobernante tiene una visión de futuro propia debe convencer y debe persuadir. Para ello credibilidad y confianza son las bases de su liderazgo.
Desde hace unos 25 años el país sufre de una dispersión inmensa de objetivos. Las personas no saben bien qué desean y las expectativas de unos y otros difieren muchísimo. El país carece de una gran estrategia de Estado y cuanto tiene se reduce a un programa nacional de desarrollo que no está tampoco amarrado a los presupuestos nacionales del cuatrienio en el que habrá de regir. Nunca hemos definido los intereses de país y carecemos de metas estratégicas de Estado. No hemos construido ejes sociales, económicos o políticos estratégicos y nunca hemos elaborado doctrinas nacionales sobre los asuntos de Costa Rica. Este es un mundo de ocurrencias.
¿Cuáles son los intereses de país? ¿Cuáles son las metas de corto plazo que nos permitirán alcanzar las metas y objetivos de mediano y largo plazo? ¿Qué país deseamos dentro de 20 años?
Muchos costarricenses carecen de la perspectiva del interés nacional de tener acceso al mayor número de mercados libres para poder transformar nuestro mercado de unos cinco millones de costarricenses en dos o tres mil millones de consumidores alrededor del mundo. Muchos costarricenses creyendo que los amigos del país son permanentes y los enemigos eternos saltaron indignados cuando Costa Rica rompió relaciones diplomáticas con China Nacionalista y estableció relaciones con la República Popular de la China. Nunca nadie percibió que China continental tiene mil quinientos millones de habitantes, es la segunda economía nacional del mundo y el motor industrial de la humanidad. ¡Hay costarricenses opuestos a la inversión extranjera!
¿Quiénes están dedicados a la formación de esta estrategia nacional de país? ¿Quiénes están pensando en el futuro? Un país no se conduce, ni se construye, ni se forma a base de ocurrencias y avanzando en zigzag. Un país no se proyecta a futuro sin base alguna y sin saber hacia donde se dirige. ¿Alguno de ustedes intuye cómo será el país en diez años?
Los partidos políticos y los gobernantes hacen de todo. Dictan leyes, pagan sueldos, discuten hasta el cansancio en la Asamblea Legislativa pero ¿quién se está haciendo cargo de la tarea de hacer a Costa Rica un país de verdad y trazar la hoja de ruta necesaria para su desarrollo?
Construir un país no es asunto ligero o populista ni de palabras altisonantes y demagógicas. Construir un país es asunto muy delicado y yo no veo a nadie construyendo el país que deseamos en el futuro, ni siendo consistente en el presente en las decisiones para alcanzar la Costa Rica deseada.