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Martes, 20 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


La agenda política de 2008

Arnoldo Mora [email protected] | Martes 19 febrero, 2008


La agenda política de 2008

Arnoldo Mora

En la feroz campaña por imponer contra viento y marea y a marchas forzadas y, en mi opinión, violentando el orden constitucional y con una aparente complicidad del Tribunal Supremo de Elecciones y de la Sala Constitucional, el régimen no se esperaba el éxito notable logrado por la campaña contra el TLC; la menospreció afirmando que se trataba de unos sindicalistas cabezas calientes. Menos aún previeron que en todo el país y en forma espontánea, se formarían comités patrióticos como órganos alternativos de poder popular y que, si bien han perdido ahora un poco de su dinamismo inicial, siguen en buena parte vigentes y podrían cobrar una fuerza inusitada en cualquier momento de crisis social y política, como las brasas que quedan luego de un incendio, por lo que solo requieren un golpe de viento para volver de nuevo a producir un fuego insostenible.
Para cumplir la tarea que el régimen se impuso como meta principal, al inicio no más del nuevo año parece que se le acaba el tiempo. Según el cielo político que rige, la vida nacional y del que he hablado ya, al principio del segundo año de gobierno le corresponde tomar las medidas más importantes y que van a marcarlo y dejar su huella para las actuales y futuras generaciones. Para ello solo dispone del segundo año. Pero ya le va cogiendo tarde para hacer aprobar las leyes que hagan viable el TLC. Durante el tercer año ya el gobierno de turno comienza a dar muestras de debilitamiento, pues la opinión pública fija su atención cada vez más en las candidaturas que se perfilan en vista a las elecciones venideras. Por esta razón, los partidos políticos se reactivan, aparecen los precandidatos y se dan fuertes tensiones en su seno, como ha sucedido en las tiendas verde y blanco para nombrar su secretario general, o las querellas entre el diputado Echandi y el partido que lo eligió, o entre los diputados del PUSC y la dirigencia del partido. De esas tensiones tampoco están exentas las filas libertarias y el PAC.
Pero lo más grave para el régimen es que estas trifulcas repercuten en Cuesta de Moras, donde ha venido imponiendo una férrea disciplina en el bloque de los 38 súbditos que los han apoyado obsecuentemente hasta hace poco, pero que nada garantiza que lo sigan haciendo en lo sucesivo a pesar de su cercanía ideológica. Tal es la dificultad mayor que ahora experimenta el régimen. Los hasta hace poco aliados incondicionales de Zapote en Cuesta de Moras, se muestran ahora reacios a seguirlo siendo, por lo que levantan su voz, golpean la mesa de negociaciones y hacen reclamos más que exigencias; mientras la oposición, tanto parlamentaria como popular, se arremanga para seguir en la pelea.