En nuestra democracia la posibilidad de discutir y exponer tesis contrarias tiene el marco protector claro de libertad y de amparo de las leyes, la constitución y los tratados internacionales. La democracia no solamente protege la discrepancia, sino que estimula la discusión de los diferentes conceptos y la generación de corrientes de opinión valiosas para su desarrollo institucional. Democracia e intolerancia, democracia y represión, democracia y cárceles políticas son excluyentes.
He escuchado a algunos y leído a otros usar la palabra de comunistas como insultos dirigidos a quienes no piensan o dicen igual a ellos en el discurrir de los diálogos sociales que en otro momento iluminaban a la sociedad costarricense y enriquecían su cultura cívica.
Nunca un solo y exclusivo pensamiento ha enriquecido, ilustrado ni iluminado ninguna sociedad. Quienes estudian ciencias políticas y derecho son todos estimulados a pensar de manera individual y a contrastar su pensamiento con sus compañeros y adversarios. Quienes piensan diferente de uno no necesariamente son enemigos, son generalmente adversarios que le está ayudando a uno a encontrar el equilibrio en las ideas y guardar el respeto indispensable entre ciudadanos.
Difícil es concebir libertad, democracia o confrontación de ideas sin respeto entre las gentes. Más difícil es concebir todos estos conceptos en medio de la agresión y la violencia. Los nazis en la Alemania de los años treinta cultivaron la intolerancia, el irrespeto, la descalificación y eventualmente la agresión y la muerte para evitar que las ideas fluyeran, la discusión enriqueciera el concierto político y el diálogo impidieran la vigencia de la libertad, del respeto y del intercambio civilizado. El grito de “muera la inteligencia” obedecía a que no existía el deseo dentro de los dirigentes del totalitarismo del ejercicio de la misma ni de la expresión en libertad y tolerancia de las ideas construidas por los ciudadanos de aquellos países caídos bajo el yugo del nazismo, el fascismo o sus variantes como el nacional cristianismo. Monopolio de las ideas expresadas, represión por pensar diferente, palo y aceite de ricino para lograr intimidación era la estrategia nazi o fascista. La quema de los libros en Alemania y la persecución de los estudiantes en las universidades todos tenían la misma raíz. Acá les insultan diciéndoles chancletas, allá les rompieron eventualmente el cráneo con un blackjack, luego fueron a campos de concentración y muchos enfrentaron la muerte.
Cuando las autoridades electas insultan a sus electores y ciudadanos gobernados, surgen síntomas muy preocupantes en sociedad. Cuando esto comienza a suceder no puedo dejar de pensar que comenzamos a seguir el camino de aquellos países que luego escogieron como a sus enemigos reales o imaginarios a los que pensaban diferente, eran emigrantes o tenían una vocación religiosa declarada como nociva para la unidad del estado.
No me agradan los ataques ni los asaltos contra la libertad, ni contra el respeto entre ciudadanos cuando se insulta desde la cumbre por las ideas mostradas. No me agrada que los gobernantes olviden que en libertad fueron electos para que luego en ejercicio del poder busquen acabar con libertad, pensamiento, diversidad, e impongan unicidad agrediendo a quienes discrepan.
Ningún costarricense es vago simplemente por no pensar como las autoridades que transitoriamente gobiernan el país. Ser comunista en democracia no es ni debe de ser repudiado ya que son parte de la comunidad. Quienes en libertad y en ejercicio de sus derechos constitucionales desean mantener una discrepancia ideológica con la autoridad en buena hora que lo hagan. Disgusta mucho tanto que se ataque a los costarricenses llamándolos liberales o neoliberales como insulto, como a quienes por creer en los sistemas colectivistas se les insulte llamándoles comunistas, más aún a aquellos que no lo son.
Un país que progresa en libertad, tolerancia y democracia tiene la fortaleza que ningún país que busca que todos piensen igual, que nadie discrepe. Las sociedades, decía Goethe avanzan con movimiento pendular. Quienes buscan la intolerancia, quienes buscan la represión y la descalificación e insultan a quienes piensan diferente se encontrarán luego de un tiempo gobernando al país a aquellas fuerzas que decían tanto repudiar.





































