Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 15 Agosto, 2008

La estatua de estereofón

Arturo Jofré

La música y la luz fueron impresionantes en la inauguración de los Juegos Olímpicos. Una bonita niña china inaugura la ceremonia ante el mundo e interpreta con una extraordinaria voz la “Oda a la Patria”, días después se descubre que la cantante era otra niña china que no pudo aparecer porque era regordeta y fea. En cuanto a la luz, algo parecido, un esfuerzo multiplicador de las computadoras para parecer más esplendoroso. Puede verse como un detalle, pero no lo es.
Lo primero es que Occidente no debe alarmarse de esto, la farsa no la han inventado los chinos. Este espectáculo hollywoodense, esta descalificación por fea o gorda o por lo que sea, es algo que lo vemos demasiado seguido como para darles lecciones a otros, más aún, convivimos con mucha de esta farsa.
Lo segundo sí es sorprendente, que estas cosas se estén dando en China. Esto indica que la apertura y adaptación de China al modelo que predomina en Occidente es cada vez mayor, excepto en una cosa: el régimen político. Deng Xiaoping en 1977 cambió la loca orientación de la llamada Revolución Cultural y le dio a China un camino de desarrollo económico realmente impresionante. Ahora bien, hay dos factores que son enemigos de cualquier régimen autoritario: la educación y el desarrollo económico. El desarrollo económico crea presión hacia el desarrollo político. En otras palabras, la apertura económica de China, la imparable influencia de Occidente y la educación de sus jóvenes (especialmente los que se forman en universidades de Occidente) están creando las condiciones distintas.
¿Que el régimen es muy homogéneo? No hay régimen homogéneo, solo lo son en apariencia. Se van a cumplir 20 años desde que los estudiantes universitarios alzaron una enorme estatua de estereofón tratando de imitar la estatua de la Libertad, pidiendo una mayor apertura al régimen. La TV oficial de entonces llamó a esa figura “un insulto a la dignidad nacional”. La línea dura del gobierno se impuso a la línea del diálogo y, como diría Neruda, … y la sangre de niños corría simplemente, como sangre de niños (solo que eran jóvenes de la plaza de Tiananmen y no niños de la Guerra Civil española). Tiananmen representó un alto costo para la imagen de China en el mundo.
Hace 90 años más de 40 mil estudiantes de las universidades de Pekín marchaban en búsqueda de un Tratado de Versalles más justo para su país y desconfiaban de su gobierno inestable. Un muchacho se hizo un corte profundo en un dedo y escribió en la muralla con su sangre “Devolvednos Tsing-tao”. La represión dejó muertos y heridos, pero germinaron los ideales republicanos y democráticos de Sun Yat-sen. Después, por influencia de la entonces Unión Soviética los idealistas abrazarían el marxismo.
La milenaria China lleva su ritmo. Todos necesitan a China y China necesita insertarse plenamente en el mundo. Una niña que canta, pero no canta, es solo una manera de ser más occidentales. China cada vez se parece más a nosotros.