Las interferencias con luces láser dirigidas a aeronaves alcanzaron su nivel más alto desde 2016 en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría (AIJS).
Durante el último año se registraron 74 reportes, un aumento del 72% respecto al periodo anterior, cuando se contabilizaron 43 incidentes.
Además, la tasa pasó de 0,93 a 1,37 reportes por cada 1.000 operaciones aéreas durante 2025.
Este comportamiento demuestra que el incremento no responde únicamente al mayor tráfico aéreo, según AERIS.
Los meses de diciembre, enero y febrero concentraron la mayor cantidad de reportes, coincidiendo con periodos de mayor actividad social, vacacional y de operaciones aéreas.
Las luces láser representan un riesgo para la seguridad operacional, especialmente durante el despegue y la aproximación final para el aterrizaje.
En esas etapas, los pilotos dependen de referencias visuales claras y de mantener la concentración para tomar decisiones en tiempo real.
De acuerdo con la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos y la medicina aeroespacial, la exposición puede provocar deslumbramiento, ceguera temporal, posimágenes y distracción.
Estos efectos pueden afectar la capacidad del piloto para mantener referencias visuales y ejecutar tareas críticas dentro de la cabina.
Asimismo, una interferencia, aunque sea breve, puede aumentar la carga de trabajo, reducir la conciencia situacional y afectar la seguridad operacional.
Durante el último año, algunas tripulaciones reportaron efectos visuales temporales mientras se aproximaban al aeropuerto.
Los incidentes ocurrieron, principalmente, entre tres y seis millas náuticas de la terminal aérea.
En uno de los casos, el capitán cedió el control de la aeronave al primer oficial debido a los efectos provocados por la luz láser.
En otros reportes, las tripulaciones experimentaron dificultades temporales para mantener referencias visuales durante la aproximación.
Aunque ninguno de los casos comprometió la seguridad del aterrizaje, los reportes evidencian afectaciones reales en la operación aérea.
El análisis también muestra que la mayoría de las interferencias ocurre entre las 6:00 p.m. y las 11:00 p.m.
El mayor número de incidentes se concentra entre las 7:00 p.m. y las 9:00 p.m., cuando el haz de luz alcanza mayor visibilidad y distancia.
Ante este panorama, AERIS hizo un llamado a la población para evitar estas prácticas.
"Apuntar una luz láser hacia una aeronave no es un juego ni una conducta inofensiva. Es una acción peligrosa que puede afectar la visión de los pilotos en momentos críticos del vuelo", afirmó Álvaro Arguedas, gerente de Operaciones de AERIS.
"La seguridad aérea es una responsabilidad compartida y evitar este tipo de acciones contribuye directamente a proteger la vida de cientos de personas", agregó Arguedas.
Además, durante el último año el tema se abordó en los comités de seguridad operacional del aeropuerto.
Paralelamente, AERIS impulsó acciones de concienciación dirigidas a la población y mantiene coordinación con la Dirección General de Aviación Civil para fortalecer la prevención.
En Costa Rica, el artículo 300 de la Ley General de Aviación Civil establece multas de hasta 20 salarios mínimos para quienes participen en este tipo de actos.
Asimismo, el artículo 258 del Código Penal contempla penas de dos a seis años de prisión para quien ponga en peligro la seguridad del transporte aéreo.
Las autoridades solicitan reportar cualquier incidente al 911 e indicar la ubicación y características de la luz láser para facilitar la intervención correspondiente.