El Frente Amplio reaccionó con un llamado urgente a la paz tras la detención de Nicolás Maduro y el ataque ejecutado por Estados Unidos en Venezuela, una operación que, según el partido, abre un escenario de guerra con consecuencias imprevisibles para la región latinoamericana.
En un pronunciamiento público, la fuerza política rechazó de manera categórica la acción militar y subrayó que los hechos ocurridos en la madrugada de este sábado en Caracas vulneran principios esenciales del orden internacional.
La agrupación sostuvo que la intervención contradice el derecho internacional y el artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, al desconocer la autodeterminación de los pueblos.
A su juicio, la operación no solo es irresponsable, sino que conduce de forma inevitable a una escalada de violencia en el país sudamericano y establece un precedente que considera gravísimo: que un jefe de gobierno de un Estado decida capturar a otro jefe de gobierno de una nación independiente.
Desde la óptica del Frente Amplio, ese acto socava las bases de la convivencia entre naciones y debilita décadas de multilateralismo.
La organización enfatizó que, más allá de afinidades o discrepancias ideológicas, lo que está en juego es la vida y la dignidad de las personas.
En ese sentido, alertó que es la población venezolana la que enfrenta de manera directa las consecuencias de la violencia y la imposición, por lo que su sufrimiento debe ocupar el centro del debate público.
El partido atribuyó las acciones de Estados Unidos a una lógica supremacista del expresidente Donald Trump y a intereses económicos vinculados con los recursos naturales de la región.
En la misma línea, recordó que diversos gobiernos del mundo han condenado la ofensiva y que, días antes, el Papa León XIV había advertido sobre los riesgos de acciones bélicas en el Caribe para la paz continental.
Finalmente, llamó a una reacción firme de los organismos internacionales encargados de velar por la legalidad y la protección de los pueblos.
También instó a Costa Rica a reafirmar su tradición de paz y su compromiso con la solución pacífica de los conflictos, mediante el uso del derecho internacional para frenar la militarización regional y defender la soberanía, en consonancia con la declaratoria de América Latina y el Caribe como Zona de Paz de la CELAC.