El Banco Central Europeo considera flexibilizar las reglas para sus compras de bonos para garantizar que haya suficiente deuda disponible para la compra luego del voto a favor del Brexit, según funcionarios de la zona del euro familiarizados con las deliberaciones.
Las autoridades temen que la cantidad de valores elegibles para la flexibilización cuantitativa –QE por la sigla en inglés- se haya reducido luego de que los inversores acumularan los activos más seguros de la región e hicieran bajar demasiado los rendimientos de algunas deudas soberanas en relación con los criterios actuales, dijeron las personas, que pidieron que no se revelara su identidad porque el tema es confidencial.
Algunos miembros del Consejo de Gobierno ahora se inclinan por cambiar el criterio para las compras de bonos y abandonar la magnitud de la economía del país para pasar a otro con más relación con la deuda en circulación, dijeron las personas.


La medida corre el riesgo de generar controversia porque los valores que emiten gobiernos muy apalancados como Italia –el tercer mayor deudor del mundo después de los Estados Unidos y Japón- saldrían beneficiados.
Cuestionamientos sobre la legalidad de los programas de compra de bonos del BCE han llegado en los últimos tiempos a algunos de los tribunales más altos de la región debido a que quienes se oponen sostienen que las operaciones realizadas en nombre de la política monetaria podrían apuntalar a países dilapidadores.
Al Bundesbank probablemente le preocuparía que la QE fuera cuestionada si las compras de bonos se desviaran de la llamada estructura clave de capital de las compras, dijo una de las personas.
Voceros del BCE y del Bundesbank se negaron a hacer declaraciones sobre la perspectiva de una flexibilización de las reglas de la QE.
“Ha sido un destino probable durante un tiempo y luego tendrán que hacer eso”, dijo Richard Barwell, economista de BNP Paribas Investment Partners en Londres. “El Brexit podría haber acelerado la discusión”.
Una ironía es que Alemania contribuye a que el BCE repiense las cosas.
Los bonos con vencimiento en los próximos 15 años rinden menos de cero luego de que el Reino Unido votara por abandonar la UE el 23 de junio, y los valores de referencia con vencimiento en siete años o menos no son elegibles para las compras en el marco de la QE luego de que los inversores los acapararan en un contexto de turbulencia del mercado similar a la de la crisis financiera de 2008-2009.
Los bancos centrales de la zona del euro gastan en la actualidad 80 mil millones de euros ($89 mil millones) por mes, en su gran mayoría en bonos soberanos, a los efectos de impulsar una inflación que lleva más de tres años sin alcanzar el objetivo de la institución de apenas por debajo de 2%.
Los funcionarios pronostican que el aumento de los precios al consumidor se acelerará de 0,2% este año a 1,6% en 2018.


 

 

 

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