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ESQUINA EPICUREA

Placer y descuentos

Varias personas me han comentado personalmente y a través del correo electrónico acerca de columnas anteriores que se referían al asunto de los descuentos de las tarjetas de crédito en restaurantes. El tema ya está maduro cuando escuchamos las voces quejumbrosas pero siempre silenciosas de propietarios que comienzan a confesar que esto no les está resultando.
Para recordar el tema a los lectores de hoy, decíamos que esto no es un buen negocio para los restaurantes salvo para aquellos nuevos sedientos de promoción.
También comentábamos que el cliente final iba a sufrir, pues los restaurantes tratarían de bajar sus costos por diferentes métodos, ya sea reduciendo la porción o inflando los precios; ¿saben qué? Ya esta pasando. Llegó a mis oídos el comentario de un propietario a otro el cual confesaba que, a él sí le funcionaba pues estaba cambiando ingredientes por otros más baratos, reduciendo las porciones y ajustando el precio (verdadera reingeniería al mejor 50%, claro).
La presión por algún lado va a salir. También decíamos que en la mayoría de los casos estas promociones atraerían más a aquellos clientes sensibles al precio entre los cuales también morderían el anzuelo otros que nunca hubieran ido y que a la postre no regresarán cuando se vuelva a la realidad del 100%.
Existe una dimensión adicional que no mencionamos la vez anterior, y es que en lugar de ser verdaderamente creativos y trabajar en conjunto con los propietarios formas que agreguen valor a la propuesta de servicios de los restaurantes, la atracción va por la vía del precio (la más fácil); esto tiene otras consecuencias para el cliente y es el del endeudamiento mayor pues al final, muchos habrán visto esta promoción como una verdadera ganga y gastado más que cuando se tenía que pagar el 100%.
Alguien dirá, ¿pero ya somos grandecitos verdad? Sí, de acuerdo, sin embargo no podemos dejar de pensar en la responsabilidad social de quienes estimulan al gasto en lugar del ahorro, al final de cuentas ¿quién comenzó con esto?
Y por último… decía otro comensal con deseos de calidad en lugar de descuentos: ¡Iré el día que no hay descuentos pues el servicio es definitivamente mejor!
¡Buen provecho y hasta la próxima semana!
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