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En las próximas dos semanas, el Banco Central deberá presentar la revisión del Plan Monetario que hizo en diciembre pasado.
Se pronostica por parte de varios expertos que el Banco Central deberá ajustar algunas proyecciones por las medidas de política monetaria tomadas durante el primer semestre.
Ajustes a la baja en crecimiento económico, al alza en tasas de interés e inflación (aunque este siempre dentro del rango meta), todo esto causado por el déficit fiscal, que deberá también tener un ajuste al alza en su proyección.

Ajuste a la baja en crecimiento económico

El país entra en una desaceleración económica (como ya lo dijimos en la pasada edición de Inversionista), esto impulsado principalmente por la baja en el consumo de los hogares y las empresas.
Como segunda razón de la baja, se espera un decrecimiento en la colocación de créditos en ambas monedas, principalmente por el alza en las tasas de interés.
Asimismo, se prevé una revisión a la baja en las proyecciones de demanda interna y de la liquidez en moneda nacional (ver recuadro de proyecciones).
Hay quienes esperan que la proyección de crecimiento del PIB de inicios de año del 4,1% baje a un 3,5%, algo que los economistas previeron en la nota de Inversionista de febrero pasado.

Tasas de interés e inflación al alza

Los dos macroprecios que se espera tengan más movimientos en el segundo semestre del año son las tasas de interés en ambas monedas, así como la inflación (esta segunda siempre dentro del rango meta del BCCR).
Para las tasas de interés, sus proyecciones deben incluir las repercusiones por las medidas de Política Monetaria tomadas durante este primer semestre (analizadas en varias ediciones de Inversionista en abril y mayo), por lo que deben ir al alza.
Es de esperar incluso una nueva subida de la Tasa de Política Monetaria, principalmente para que esté más cerca a lo que realmente se está cobrando en el mercado de liquidez, 0,75 puntos porcentuales más.
Esto la ubicaría en un 5,25% (volviendo al valor máximo de enero de 2015).
La Tasa Básica Pasiva podría llegar hasta el 7% aproximadamente (mismo valor de julio 2014), impulsada por los ajustes en las tasas de captación de los bancos y financieras de sus bonos de seis meses a un año que han tenido que subir por las captaciones de Central Directo.
En cuanto a la inflación,  empieza a ser mayor de lo que nos tenía acostumbrados el pasado año y medio, en el que incluso estuvimos con inflaciones negativas.
El indicador se espera pueda llegar a cerca a del 2% (apenas el piso del rango meta del BCCR, el techo es 4%).
La inflación acumulada a junio es del 1,01%, el año pasado a esa misma fecha fue prácticamente de 0%.

Déficit fiscal al alza

Debido al alza en el tipo de cambio del primer semestre y ahora las presiones hacia arriba en las tasas de interés, el déficit fiscal se vería afectado.
Ya el BCCR había pronosticado un déficit del 5,9% del PIB para el cierre del año, pero podría esperarse un ajuste, hasta llegar incluso a ser del 6,2% del PIB, indican varios expertos.
El déficit del año pasado terminó en un 5,1%, mismo que mostró una baja con respecto a 2015, que se debió principalmente por un cambio en la forma de medir el PIB por un lado y por otro por una mejor recaudación de impuestos, así como una baja en el gasto.

¿Sorpresas en tipo de cambio?

En lo que al tipo de cambio se refiere, se espera que el Banco Central continúe con su discurso de control en el valor de la divisa, pero podría estar presentando alguna acción que continúe favoreciendo alcanzar nuevamente el premio por invertir en colones.
En el último mes, el Banco Central tuvo que suspender varias de las medidas tomadas en diciembre pasado respecto al control de divisas, tanto en las entidades financieras como “la subasta” en el Monex.
Por esto se podría presumir una nueva acción, que se tendría que valorar si es posible poner en práctica o no.


¿Qué esperar de la revisión del Programa Macroeconómico?
 

Alguna sorpresa, algún ajuste de importancia, qué cambios habrá respecto a las proyecciones de diciembre pasado, esto nos lo dicen varios expertos.


Adriana Rodríguez
Gerente Sénior Análisis Económico
Scotiabank

Deben incorporar repercusiones en las variables económicas

Consideramos que la revisión del Programa Macro de este año es particularmente interesante, pues debería incorporar las repercusiones sobre las variables económicas proyectadas de las medidas de política monetaria tomadas durante este primer semestre.
Esperamos cambios tanto en las proyecciones como en el balance de los riesgos que pesan sobre el país, enfatizando sobre el déficit fiscal y el endurecimiento de las condiciones monetarias y la actividad económica interna.
Esperamos una revisión a la baja en las proyecciones de demanda interna, del Producto Interno Bruto, de la liquidez en moneda nacional y el crédito al sector privado, y al alza en el déficit fiscal esperado para este y el próximo año en el contexto de mayores presiones por el frente de los ingresos y los gastos.
Consideraría que la caída en el consumo privado es muy delicada y requiere atención.

José Luis Arce
Economista
Cefsa

Crecimiento y reservas se deben ajustar a la baja

Me da la sensación de que las estimaciones de crecimiento deberían ajustarse hacia abajo.
En el primer trimestre ya se creció a un ritmo del 3,5% y me parece optimista esperar que se crezca más rápido para alcanzar el 4% del BCCR en el contexto de tasas de interés al alza, incertidumbre electoral, desaceleración del crédito, el ingreso real y el consumo.
Sorpresas no esperamos, más allá del hecho de que por segundo año consecutivo, el BCCR deberá ajustar fuertemente sus premisas de ingreso de capitales externos al país, igual que lo hizo el año pasado y reconocer que probablemente —descontando el posible préstamo del FLAR— cerrará el año con una pérdida considerable de reservas.
Más que macroprecios, creo que la sorpresa vendrá por la parte real, de crecimiento. Aunque la inflación seguirá acelerándose y el tipo de cambio subiendo no veo sorpresas.

Rebeca Gamboa
Economista
Ecoanálisis

Crecimiento se ajustará por tasas y déficit

El principal ajuste puede darse en la revisión a la baja de la proyección de crecimiento económico, ya que el BCCR reiterará como su principal objetivo la estabilidad de precios.
Considero que podremos llegar a observar una variación interanual del 3,8% a fin de año, impulsada principalmente por el gasto de Gobierno e inversión privada, mas no por el consumo privado. También es probable que se observe un ajuste a la baja en el saldo de RIN como porcentaje del PIB. Además debido a los últimos ajustes en las tasas de interés existe la posibilidad de observar una leve revisión al alza de la riqueza financiera.
Para lo que resta del año, el macroprecio que estará en boca de todos será el tipo de cambio, esto debido a las presiones que siguen ejerciendo algunos sectores para que la moneda se deprecie, así como las intervenciones del BCCR tanto en política monetaria como cambiaria.
 

Roxana Morales
Economista
Universidad Nacional

Vienen cambios en proyección de crecimiento

Con respecto a la revisión del Programa Macroeconómico, creemos que podrían presentarse cambios en la proyección de crecimiento medido por el PIB y del Déficit Fiscal del Gobierno Central, ambos para el cierre de 2017.
A inicios del presente año el BCCR pronosticó una tasa de crecimiento del PIB real de 4,1%; sin embargo, debido a la desaceleración mostrada en el consumo final de los hogares en lo que va del año, así como el aumento en las tasas de interés a nivel nacional e internacional, es posible que se revise ligeramente hacia la baja dicha previsión.
Con respecto al Déficit Fiscal del Gobierno Central (-5.9% del PIB proyectado por el BCCR a inicios de 2017), podría ser que se revise ligeramente al alza por varias razones, entre ellas: a) el comportamiento que ha tenido en los últimos meses (alcanzó el 2.12% del PIB en mayo 2017, 0,2 p.p. más que un año atrás), b) estamos en un año pre-electoral, c) hay grandes necesidades de inversión que requiere el país y, d) gran parte de la deuda del Gobierno Central se encuentra en dólares, por lo que el aumento del tipo de cambio y de las tasas de interés en el mercado internacional se traducen en un mayor desembolso de colones (aumento del Gasto) para hacer frente al pago de intereses y del principal de los préstamos adquiridos, lo que sin duda, termina afectando el déficit fiscal.
Sobre el PIB y el Déficit Fiscal, vale la pena señalar que recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su  informe de resultados de la revisión realizada a Costa Rica bajo el artículo IV del Convenio Constitutivo, previó un déficit fiscal para el país de 6,1% del PIB para el 2017 y un crecimiento del PIB real de un 4%. Ambas estimaciones congruentes con nuestras expectativas de ajustes en la revisión del Programa Macroeconómico 2017-2018.
La inflación consideramos que se mantendrá en lo proyectado desde inicios de año: 3% (±1 p.p.). Es posible que al final del año la inflación se ubique muy cerca del rango meta. A junio 2017 alcanzó el 1,77% de variación interanual.

 

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