Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 16 Agosto, 2016

La peor receta que podemos seguir haciendo es ajustar las cuentas de lo económico ampliando nuestra factura social, no es ético ni corresponde a los tiempos

Reflexiones

El Banco Central en la picota

Quiero iniciar esta reflexión reproduciendo una parte sustancial del artículo de mi colega y amigo Juan Manuel Villasuso, quien refiriéndose al Banco Central en el año 2010 decía: “Problema de Identidad. Los personeros del Banco están convencidos de que su único y exclusivo objetivo es la lucha contra la inflación. Lo denominan “inflation target” y señalan que otros fines como el crecimiento de la producción o la mejor distribución del ingreso no son de su incumbencia”. Qué patético resulta este mensaje ahora en 2016, luego de que quien fuese su apuesta y principal pupilo, el presidente Solís, desertara de sus orígenes críticos al Banco Central y a la política monetaria del país de su discurso de campaña y terminara, en una versión más liberal y burocratizada que la de sus antecesores.
Seguidamente nos dice Juan Manuel; “Esta visión tecnocrática, ideologizada y restringida de las funciones de una entidad ejecutora de la política monetaria de un país, pierde validez cuando el principal problema no son los precios sino la destrucción de puestos de trabajo y la necesidad de estimular la inversión para crear nuevos empleos”. Más claro no canta un gallo, decían en mi pueblo. El mensaje de que con política monetaria convencional no se podría llegar a resultados distintos a los que hemos tenido en los pasados tres gobiernos, es decir, reactivación de la economía, sin mejoras en la calidad y cantidad de empleos y sobre todo, un deterioro permanente en la distribución del ingreso.

Así las cosas, lo que anunciaba ya Villasuso terminó siendo cierto; “Al Banco Central le corresponde un importantísimo rol en el esfuerzo por la reactivación, pero no lo asumirá si los jerarcas continúan convencidos de que eso no les compete. Peligroso dilema de identidad en estos tiempos” (Columna, Dialéctica 10/03/2010). Peor aún así, el presidente Solís se justifica en la política fiscal y anuncia que no habrá más empleos si no tenemos más impuestos. Creo que el discurso no solo ha cambiado en dos años, sino que está totalmente equivocado. Si bien los impuestos y las reformas fiscales son necesarias, el frío señor Presidente, no está en esas cobijas.
La política monetaria no puede ser ajena al sector real de la economía, la situación estructural de desequilibrio en que se encuentran el empleo y los desajustes sociales, por el excesivo costo de vivir y producir en Costa Rica tienen nombre y apellidos. La peor receta que podemos seguir haciendo es ajustar las cuentas de lo económico ampliando nuestra factura social, no es ético ni corresponde a los tiempos, si yo fuera usted señor Presidente, le pediría la renuncia a su presidente del Banco Central y pondría la política de empleo y de equidad en el centro del interés económico del Estado. De lo contrario, usted y su administración pasarán a la historia como una más en la confusión neoliberal de las primeras décadas del siglo XXI.